Los esfuerzos por conservar la biodiversidad dan sus frutos en España

Lince ibérico en una imagen de archivo.
Lince ibérico en una imagen de archivo.
JUNTA ANDALUCÍA

Si la biodiversidad se pudiera representar con una paleta de colores, en las últimas décadas no solo habríamos perdido algunos tonos, sino que habríamos consumido casi un 70% de muchos de ellos. Hay quienes dicen que estamos ante la sexta extinción, y lo cierto es que las cifras de los últimos estudiosglobales demuestran que algo está fallando: entre 1970 y 2016, casi 21.000 poblaciones salvajes de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios han disminuido un 68% de media, según revela el informe Planeta Vivo de este año, elaborado por World Wildlife Fund (WWF). La agricultura y pesca insostenibles, la deforestación, el tráfico ilegal de especies, la caza furtiva o el cambio climático están detrás de este declive.

España es el país con mayor biodiversidad de Europa. En nuestras tierras y mares habitan 85.000 especies. Desde comienzos de siglo, se han ido invirtiendo cada vez más recursos en proteger este tesoro natural, y se ha conseguido que animales tan representativos de nuestra fauna como el lince ibérico, el oso pardo, el quebrantahuesos o el águila imperial experimenten mejorías que hace 20 años era casi imposible imaginar. No obstante, es importante destacar que los datos sobre poblaciones con los que contamos hoy en día son muchísimo más precisos y amplios que los de antaño, por lo que en ocasiones establecer una comparativa es complicado.

Según el Catálogo español de especies amenazadas del Ministerio para la Transición Ecológica, en España se encuentran actualmente en peligro de extinción o en situación vulnerable 176 especies de flora, 35 de invertebrados, 16 de peces, 8 de anfibios, 15 de reptiles, 52 de aves y 35 de mamíferos.

Durante las últimas décadas se han extinguido algunas especies en nuestro territorio. Ya no es posible ver esturiones, ballenas francas, linces europeos o focas monje, entre otras. Los amantes de la naturaleza que quieran disfrutar de ellas deberán viajar a otros países. Lo mismo sucede con 19 especies de flora: la castaña de agua, la colleja de mar o la escobilla son algunos ejemplos.

El nuevo reto: proteger a las especies agrícolas

Biólogos como Marc Gálvez, coordinador de Trenca, una asociación enfocada en conservar la fauna autóctona, apuntan que el nuevo reto al que se enfrenta España es salvar a las "especies agrícolas", es decir, a aquellas que dependen de ecosistemas vinculados a la agricultura. Aves como el sisón, la terrera, el alcaudón chico, la lechuza común o la avutarda y muchísimos insectos se encuentran en peligro por "el abandono de las prácticas tradicionales" en este sector. "Ya hemos pasado la fase de las especies emblemáticas y ahora nos enfrentamos a este nuevo reto" que, augura, no será sencillo gestionar.

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