Tribunales.- Un acusado del crimen del joyero culpa al huido y el otro alega que se limitó a vigilar

Los dos varones acusados de asesinar en agosto de 2018 al joyero de Carmona Francisco Cintado en el negocio que regentaba en dicho municipio, crimen por el que la Fiscalía solicita para cada uno de los investigados 33 años de cárcel, han prestado este martes declaración ante el jurado popular constituido por la Audiencia de Sevilla para juzgarles.
Los dos acusados del asesinato del joyero de Carmona durante el juicio que ha comenzado en Sevilla
Los dos acusados del asesinato del joyero de Carmona durante el juicio que ha comenzado en Sevilla
Eduardo Briones - Europa Press

Antes de comparecer, han sido leídos los escritos de calificación de la Fiscalía, las defensas de cada uno de los acusados y de la acusación particular, ejercida por la viuda y las hijas de la víctima mortal del crimen, que conmocionó a la sociedad de Carmona aquel verano de 2018.

La Fiscalía relata en su escrito de acusación que, "con la intención de enriquecerse de manera ilícita" y "puestos de común acuerdo", los dos acusados, G.S. e I.I., ambos de nacionalidad rumana y de 42 y 26 años de edad, en compañía de un tercer investigado que se encuentra en paradero desconocido, idearon "un plan para la sustracción de efectos" en la joyería propiedad de la víctima.

Primero, según la Fiscalía, uno de los encausados, en compañía del investigado no localizado, se personó el 3 de agosto de 2018 en la joyería y para "ganarse la confianza" de Francisco Cintado le encargaron la reparación de un reloj. A las 18 horas del 6 de agosto, según la Fiscalía, G.S., I.I. y el tercer investigado actualmente en paradero desconocido acudieron en un vehículo a la joyería, de tal modo que mientras uno de ellos quedó fuera del local vigilando, los otros dos llamaron al timbre del establecimiento, permitiéndoles la víctima del acceso "al reconocerles por el monitor de la cámara de vigilancia debido al encargo realizado días antes".

LE GOLPEAR0N "BRUTALMENTE"

Una vez en el interior, según la Fiscalía, los dos citados acusados "se abalanzaron" sobre el joyero, "comenzaron a golpearlo brutalmente dándole golpes y patadas por toda la cara, cuerpo y extremidades", hasta atarle las manos a la espalda y los pies y amordazarle con una cinta americana en la boca.

Después, el investigado no localizado "se sentó sobre el pecho" de la víctima mientras éste se encontraba boca arriba, "dificultando así sus posibilidades respiratorias". Es más, según la Fiscalía, cuando el joyero intentó incorporarse, uno de los acusados "le propinó un fuerte rodillazo en la cabeza, lo que provocó que cayera inconsciente boca abajo".

Así, y mientras la víctima se encontraba inconsciente, los acusados se apoderaron de joyas y otros objetos, así como de 5.850 euros de dinero en efectivo que introdujeron en una bolsa de basura, apoderándose también de uno de los monitores de televigilancia "para evitar ser identificados", tras lo cual huyeron pese a que el joyero "seguía inconsciente y con signos de poder encontrarse inerte".

Francisco Cintado falleció finalmente sobre las 21,00 horas de ese día por "la brutalidad de los golpes" recibidos, reclamando la Fiscalía para cada uno de los acusados 25 años de cárcel por un delito de asesinato y ocho años de cárcel por un delito de detención ilegal como medio para cometer un delito de robo con violencia, entre otros aspectos.

LA DEFENSA ALEGA UNA "MUERTE ACCIDENTAL"

No obstante, la defensa de G.S. ha alegado que se trató de una "muerte accidental, un infortunio", explicando que los acusados perpetraron el robo "sin ningún tipo de arma" y por ende sin ánimo de matar. Según ha asegurado, Francisco Cintado murió por un caso de "mala suerte" derivado de su "resistencia" al robo, la "pelea y el intercambio de golpes" entre este y sus asaltantes y el hecho de que los mismos abandonasen la escena sin "preocuparse" por él. "No querían matarle", ha aseverado argumentando que "con puñetazos y patadas" no se logra matar a nadie.

Así, su defensa califica los hechos como homicidio imprudente y robo con violencia, solicitando una pena global de cinco años de cárcel para este acusado.

En ese sentido, G.S. ha declarado que en aquella época consumía cocaína y aquella jornada había tomado "un gramo o más" de dicha sustancia estupefaciente, así como marihuana, exponiendo que cuando junto a los dos restantes acusados viajaba en coche a Carmona para recoger el reloj cuya reparación habían encargado a Francisco Cintado, el acusado actualmente en paradero desconocido propuso perpetrar el robo para conseguir dinero con el que regresar a Rumania.

EL PAPEL DEL TERCER ACUSADO

Según ha narrado, él no llevaba la cinta americana y las bridas con las que fue inmovilizado el joyero y fueron él y el acusado actualmente desaparecido quienes entraron en el negocio. Empero, ha asegurado que fue este tercer acusado quien habría "agarrado" al joyero y quien le habría golpeado insistentemente, pues él sólo le habría golpeado una vez y no "fuerte", negando así que le golpease en la cabeza y recordando, aunque no con seguridad, que el tercer acusado propinó un rodillazo en la cabeza a la víctima.

G.S. ha declarado así que "no tenía intención de matar", sino sólo de robar y que "no pensaba" que el joyero "pudiera morir". Es más, ha asegurado que no se percató de que el acusado sangrase y que el mismo intentaba levantarse pero no lo lograba, mostrando su arrepentimiento y pidiendo "perdón por lo que ha pasado".

La defensa de I.I. ha expuesto de su lado que este acusado se limitó a "vigilar la calle" durante los hechos y que no pesa "ninguna prueba" de que participase en la organización del robo, jugando así un papel "subordinado", por lo que ha reclamado su absolución.

"FUE TODO MUY RÁPIDO"

Durante su comperecencia, I.I. ha explicado que antes de los hechos, había consumido marihuana y que acompañó a los dos restantes acusados para cometer el robo, sin que ninguno le detallase cómo pensaban realizarlo.

Su función, según ha asegurado, era "estar fuera" de la joyería y "avisar por teléfono" si se percataba de algo que frustrase el robo. Según ha insistido, a él le dijeron que se trataba de un "robo rápido" y cuando ambos salieron de la joyería, ni ellos le precisaron cómo habían perpetrado el robo ni él lo preguntó.

"Fue todo muy rápido", ha reiterado, exponiendo que era el acusado actualmente en paradero desaparecido quien transportó de la joyería al coche el botín en bolsas de plástico y el monitor del sistema de videovigilancia que habían sustraído también. Igualmente, ha corroborado que G.S. había tomado cocaína antes de los hechos.

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