El desgaste del poder
Dirigir un país ha envejecido a muchos presidentes antes de tiempo. (ARCHIVO). ARCHIVO

George W. Bush. El poder desgasta. Y mucho. Dirigir un país no es tarea fácil y en la imagen de muchos presidentes se puede apreciar un cambio significativo desde el momento en que accedieron al cargo al instante en el que lo abandonaron. El rostro juvenil de muchos deja paso a otro cansado y con incipientes arrugas mientras que el pelo oscuro de la mayoría ha sido sustituido por unas canas que muestran más años de los que hay en realidad. El poder envejece o, al menos, acelera ese proceso.

Tony Blair. Un último ejemplo lo encontramos en George W Bush. El ahora presidente de Estados Unidos apura sus últimas horas en la Casa Blanca, antes de que Barack Obama acceda al cargo este martes, y su imagen no tiene nada que ver con la que conocimos, allá en el año 2001, cuando Bush se hizo con la presidencia del país americano.

José María Aznar. El cambio físico de Bush es uno de los más notables que se han visto en los últimos años. Irak o la crisis económica son suficientes preocupaciones, entre otras muchas, para que haya notado el desgaste. Igual le ocurrió a su 'colega' británico Tony Blair, que con 44 años se convirtió en primer ministro del Reino Unido, uno de los más jóvenes en la historia del país. Diez años después de su toma de posesión, las canas y las ojeras marcaban su rostro.

José Luis Roríguez Zapatero. A los presidentes españoles también se les ha notado el cambio. José María Aznar no tiene tantas canas como Bush o Blair pero, con respecto a la imagen que tenía en 1996, cuando se convirtió en presidente de España, sí cuenta como mayores cambios el haberse dejado un pelo más largo y un bigote algo más recortado. Por su parte, a José Luis Rodríguez Zapatero, todavía en el poder, se le nota en apenas cinco años cómo ha perdido algo de peso y cómo su pelo ya es más blanco que negro. Y aún le queda.

Pocos cambios

Bill Clinton. Hay varios presidentes a los que el poder no les ha envejecido demasiado. Bill Clinton, al que ahora sí se le van notando los años, no sufrió muchos cambios desde que accediera a la presidencia de Estados Unidos en 1993 hasta que la abandonara en 2001. En su último año en la Casa Blanca, Clinton ya tenía el pelo totalmente Blanco, pero ya ocho años antes contaba con unas canas incipientes que no tardaron en apoderarse de su imagen.

Silvio Berlusconi ha recurrido a varias operaciones de estética

Y es difícil encontrar muchas diferencias entre el Silvio Berlusconi de 1995, momento en el que se convirtió por primera vez en primer ministro de Italia, al de ahora. Algunas operaciones de estética han tenido la culpa.

¿Qué pasará con Obama? Dentro unos años, la respuesta.