'La Garganta', la enorme finca en la que tuvieron su primer encuentro el rey emérito y Corinna Larsen

Corinna Larsen, en "En el punto de mira".
Corinna Larsen, en "En el punto de mira".
Mediaset

Este miércoles, y coincidiendo con el día en que se ha archivado una causa contra Corinna Larsen en el caso Villarejo, En el punto de mira ha dedicado una nueva entrega a la empresaria. El programa habló sobre su infancia en Frankfurt, sus propiedades y sus distintos maridos hasta ahora, que vive en uno de los barrios más exclusivos de la capital británica.

El formato contó también cómo es la finca en la que conoció al rey emérito. Con 50.000 hectáreas, es tan grande como Barcelona. Pertenece a dos provincias: Ciudad Real y Córdoba. Además, cuatro pueblos nutren de trabajadores a la finca. 

El programa intentó hablar con ellos pero, según se reveló, todos ellos habían firmado un contrato de confidencialidad y, de tratar con la prensa, serían expulsados de sus puestos de trabajo. Además, especificaron que la mayoría de los habitantes de los pueblos que rodeaban el terreno trabajaban en la finca, por lo que no podían arriesgarse. Uno de esos pueblos se llama Fuencaliente, con poco más de 1.000 habitantes. 

Un trabajador temporal del mismo contó que le habían contratado en ocasiones para montear y que, dentro de la propia finca, hay un pueblo dividido por un arroyo en dos partes. "Venía el rey, y siempre que lo hacía estaba también la Guardia Civil por todas partes", dijo. Sin embargo, no vio a Corinna jamás. 

El segundo pueblo, Conquista, perteneciente a la provincia de Córdoba, consta tan solo de 400 habitantes. En un bar, confesaron que a La garganta, que es el nombre que recibe la finca, hay que asistir con permisos, y que allí iban a cazar tanto los príncipes británicos como Corinna. Tal y como explicaron los trabajadores, cuando el rey emérito iba, lo hacía en su propio helicóptero.

Dos versiones

La protagonista contó, en una entrevista, que conoció a Juan Carlos I en el coto privado de caza cuando este tuvo un problema con su arma y ella le ayudó. "Sé bastante de eso, creo que quedó sorprendido", añadió. Sin embargo, según el periodista Juan Luis Galiacho, la versión del emérito es muy distinta, pues cuenta que poco tuvo de casual. 

"Tras la cacería,  Juan Carlos I le dijo a la anfitriona que no le pusiera junto a Corinna, porque iba directo a por él. Y como el rey se deja tentar, pasó lo que pasó". Esto dista mucho de lo que explica ella, asegurando que, en cuanto se conocieron, ambos tuvieron una gran conexión y disfrutaban de aficiones comunes, como la política y el vino. 

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