Katrina
Mientras la Guardia Nacional patrulla (al fondo), dos mujeres andan con sus pertenencias por una calle inundada de Nueva Orleans. EFE

El Gobierno de EE UU ha enviado a Nueva Orleans 3.000 soldados procedentes de Irak para restablecer el orden y con orden de "disparar a matar" a cualquier persona sorprendida en actos de pillaje.

Kathleen Blanco, la gobernadora de Luisiana, explicó a la prensa con tono extremadamente firme que se trata de soldados "aguerridos, armados con fusiles de asalto M-16, que saben tirar y matar y en esta ocasión espero que lo hagan".

Por su parte, el coronel de la policía del Estado de Luisiana, Henry Whitehorn, declaró que la seguridad en Nueva Orleans era "mala". Sin embargo, Whitehorn también precisó que algunos agentes de la policía que lo habían perdido todo tras la inundación se habían negado a detener a las personas que efectuaban actos de pillaje.

El jueves, el presidente George W. Bush anunció el traslado de 30.000 soldados a las zonas devastadas en Luisiana. Según la gobernadora Blanco, serían necesarios 40.000 efectivos para devolver la normalidad a las calles de Nueva Orleans.

Anarquía y devastación

La anarquía y devastación que se vive a estas horas Nueva Orleans, con miles de personas abandonadas en las calles y grupos armados que se enfrentan a la autoridad, han hecho crecer las críticas hacia la Administración de George W. Bush, a la que acusan de falta de medios en la evacuación.

Mientras prosiguen las evacuaciones y poco a poco llega alguna ayuda, una Nueva Orleans inundada y al borde de la desesperación vive escenas de saqueos e incendios. Decenas de cadáveres yacen al aire libre y helicópteros de rescate y policías son atacados por hombres armados.

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