¿Quién sale reforzado de la moción de censura? La valoración de cada uno de los líderes políticos

Casado, Sánchez y Abascal
Casado, Sánchez y Abascal
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Las mociones de censura las carga el diablo. Esa frase tan repetida en el argot político puede servir perfectamente para lo sucedido con la de Vox. Dos días de debate han marcado, sobre todo, posiciones de cara al futuro. Efectos en el presente no ha tenido ninguno más allá del mero intercambio de pareceres, por momentos menos bronco que en algunas sesiones de control. Los líderes no ocultaron, sobre todo este jueves, qué piensan del otro. Y sí: ha habido ganadores y perdedores. Esta es la lectura que se puede hacer de cómo quedan las caras visibles de la política española tras la moción de censura.

Pedro Sánchez

Sánchez estuvo cómodo en el debate, marcando toda la distancia posible con Vox y reivindicando el programa del Gobierno de coalición. Que la moción fuera la menos apoyada de la democracia da mucho aire a Sánchez. No hay mayoría alternativa. Por otro lado, se expuso lo justo y lo hizo para rebatir al candidato alternativo. Confrontó con Abascal y, según los expertos, "ganó".

Pero también hay una lectura menos positiva. ¿El voto de centro? La estrategia de Casado puede irle mal. Manu Mostaza, director de Asuntos Públicos de Atrevia, abre la opción de que ahora el PP aglutine al votante "del que se ha alejado el PSOE". Además, le dio poca importancia a Casado. Delegó en Iglesias el debate con el líder de la oposición, degradando al PP a una posición secundaria. Sánchez, asimismo, hizo su discurso casi por inercia, sin novedades, y pudo resultar plano en algunos momentos del debate.

Pablo Casado

Fue, para muchos, el que más reforzado salió del debate. "Creo que en realidad la pugna era entre Abascal y Casado y creo que ahí ha ganado claramente Casado", explica a 20minutos el propio Mostaza. "Tenía un papel difícil pero está claro que quiere aglutinar el voto del centro a la derecha y eso pasa por derrotar a Vox, un poco siguiendo la estela que mantuvo Sanchez con Unidas Podemos hasta las elecciones de noviembre".

Hay un elemento que juega, en cambio, en contra del presidente del PP. Se ha desmarcado tanto de Vox desde la tribuna que puede caer en contradicciones si sigue apoyando los gobiernos autonómicos en el partido de Santiago Abascal. Tendrá que moverse en esas aguas a partir de ahora. Con todo, Mostaza anticipa posibles movimientos. "Es una estrategia que ubica con claridad al PP en el centro del tablero político y esto puede descolocar al PSOE, que han dejado abandonado ese flanco por las necesidades parlamentarias".

Santiago Abascal

"Santiago Abascal presumía el miércoles de no necesitar discursos memorizados y se presentó a una moción de censura hablando de temas que poco conciernen ahora mismo a los españoles", expresó la experta en comunicación política Marta Marcos, acercándose "a premisas trumpianas". Marcos lo tiene claro: "Su improvisación tuvo mucho que ver con el nerviosismo, los sudores y los bloqueos mentales en plena intervención". Presentar una moción de censura sin apoyos suficientes "solo ha podido ser beneficioso para su candidato en las próximas elecciones catalanas, Ignacio Garriga, que ha sido una pieza clave".

En cuanto a la parte positiva para Abascal, lo cierto es que el presidente de Vox ha podido traer a los focos. Durante dos días ha ocupado el centro del debate y eso era una de las cosas que buscaba. Si el efecto es pleno o no solo se podrá ver en las encuestas que se publiquen durante las próximas semanas, sobre todo en lo que se refiera al reparto de fuerzas con el PP.

Pablo Iglesias

Desde el papel de vicepresidente, Iglesias tuvo un papel protagonista en un momento importante del debate. El trabajo más "institucional" lo realizó Sánchez ante Abascal. Iglesias no tuvo que desempeñarlo. Eso sí, no entró en guerras. No necesitó bajar al barro, e incluso elogió el discurso de Casado, que fue a quien más se dirigió desde la tribuna.

¿Y qué jugó en su contra? A pesar de haber estado cómodo, no fue el suyo el discurso que más presencia tuvo. Quedó un poco desdibujado. Por otro lado, se centró en el PP y no entró al debate con Santiago Abascal, que era el candidato alternativo. Eso pudo ser negativo. Y hubo otra duda: Unidas Podemos defendió su postura antes, por lo que no quedó clara la necesidad de que interviniera.

Inés Arrimadas

Ciudadanos quiso tender puentes. Llamó a la unidad y a alcanzar consenso "moderados" y "útiles" para los españoles. Inés Arrimadas definió la moción como "inútil", más si cabe en plena pandemia. De hecho, centró su discurso en los efectos de la Covid-19. Asimismo, ya había anunciado Cs su voto en contra de la moción en julio y durante el debate solo hizo que reafirmarse. Todo eso jugó a favor de una Arrimadas con las ideas muy claras.

Pero hubo elementos que jugaron en su contra. Que su discurso fuera el martes jugó en contra de Arrimadas. Casado e Iglesias, además de Sánchez, tuvieron más notoriedad. Cabe otra pregunta en este sentido: ¿envejeció mal? Tuvo muchas coincidencias con el mensaje que dejó después Casado, y eso le pudo restarle importancia a Ciudadanos. Por otro lado, igual que a Casado, los acuerdos con Vox le pesan a Arrimadas, de cara al futuro. ¿Renunciarán a esos pactos?

"Inés Arrimadas sigue en la búsqueda por su liderazgo y por la de su partido, en un momento en el que las encuestas no le son nada favorables", añadió Marcos. Siendo consciente de su posición, Arrimadas "ha jugado a posicionarse en la moderación, pero no ha sabido sobresalir, y su discurso ha vuelto a caer en saco roto en plena disputa PP-Vox", termina.

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