A menos sueño, más catarros
La memoria dependiente del hipocampo se ve afectada por la entrada en la fase de sueño superficial. (ARCHIVO)

Científicos estadounidenses han descubierto que las personas que duermen menos de siete horas son más propensas a resfriarse, según una investigación publicada en la revista  JAMA. Las personas que duermen menos de siete horas por la noche tienen tres veces más de probabilidades de desarrollar enfermedades respiratorias después de estar expuestos al virus de un resfriado, que aquellos que duermen más, indica el artículo.

Los que duermen entre 7 y 8 horas tienen las tasas más bajas de enfermedades coronarias y mayor esperanza de vida

El doctor Sheldon Cohen, de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (Pensilvania), y sus colegas estudiaron entre 2000 y 2004 los hábitos de 153 mujeres y hombres sanos con una edad media de 37 años. Los participantes fueron entrevistados diariamente durante un período de dos semanas y tuvieron que responder sobre el número de horas que dormían por la noche, el tiempo que pasaba hasta que conciliaban el sueño y si se sentían descansados por la mañana.

Después estuvieron en cuarentena y se les administró unas gotas nasales con el rinovirus común causante de los catarros. Durante los cinco días posteriores, los participantes informaron de todos los signos y síntomas de la enfermedad y los científicos estudiaron la respuesta de sus anticuerpos al virus.

El experimento demostró que cuanto menos dormía una persona, más probabilidades tenía de desarrollar el resfriado, además descubrieron que la baja eficiencia del sueño también está asociada con el desarrollo del catarro. 

La baja eficiencia del sueño también está asociada con el desarrollo del catarro

Los participantes que más tardaban en conciliar el sueño y pasaban menos del 92% de su tiempo en la cama durmiendo enfermaron cinco veces y media más que aquellos cuyo rendimiento del sueño fue del 98% o más.

Una posible explicación para este hallazgo, según añadieron los autores del estudio, es que "el sueño influye en la regulación de las citoquinas proinflamatorias, histaminas y otros mediadores que el cuerpo libera en respuesta a la infección". Pero no se trata de que ésta sea una excusa para estar más horas al calor de las sábanas, ya que el estudio también concluye que de siete a ocho horas de sueño por noche es el objetivo razonable.