España es una hormigonera, Bulgaria un váter y Suecia, una caja de Ikea

  • La República Checa estrena la presidencia de la UE con una exposición que denuncia los tópicos nacionales de los Veintisiete.
  • La obra, colocada en el Consejo europeo, ha causado estupefacción.
Así es la instalación 'Entropa', del Consejo Europeo en Bruselas. FOTO: SEBASTIEN PIRLET / REUTERS
Así es la instalación 'Entropa', del Consejo Europeo en Bruselas. FOTO: SEBASTIEN PIRLET / REUTERS
SEBASTIEN PIRLET / REUTERS

Aún fresca la bóveda de Barceló en una sala de la ONU, que tantas críticas despertó por los 18,5 millones de euros que costó, el arte vuelve a despertar polémica en las instituciones internacionales. Esta vez viene de la mano de la República Checa, que ha decidido estrenar su presidencia de turno de la UE con una explosiva exposición.

¿El objetivo? Denunciar los estereotipos y tópicos nacionales de cada país. Así, España aparece representada como un bloque de hormigón, en clara referencia a los excesos urbanísticos. Italia, a su vez, se presenta como un campo de fútbol, Suecia como una caja de Ikea, Bulgaria como un váter turco y Francia como un cartel que anuncia huelga.

Es una prueba de que en la Europa de hoy no hay sitio para la censura

La República Checa, por su parte, está representada por un letrero luminoso por el que pasan continuamente frases del polémico presidente checo, Vaclav Klaus, con sus críticas contra la UE.

La exposición, llamada Entropa, se exhibe desde este lunes en el edificio Justus Lipsius, que alberga las reuniones de ministros de los Veintisiete en Bruselas. Es el trabajo conjunto de 27 artistas, uno por cada Estado miembro, en el que cada uno ha intentado reflejar, a partir de la silueta de su país de origen, una obra en relieve sobre los prejuicios nacionales.

¿Mal gusto?

La obra ha dejado estupefactos a los funcionarios, ministros y periodistas europeos, y algunos se han quejado de su "mal gusto". El viceprimer ministro checo, Alexandr Vondra, se defiende diciendo que la presidencia checa encargó a los artistas las diferentes obras que configuran el puzzle sin ninguna restricción, "como prueba de que en la Europa de hoy no hay sitio para la censura".

La obra ha sido coordinada y financiada por el artista checo David Cerny y por su alquiler, la presidencia checa ha pagado 50.000 euros. Es tradicional que cada seis meses la presidencia de turno de la UE preste al edificio Justus Lipsius una instalación artística, aunque en la mayoría de los casos se trata de obras más anodinas y menos polémicas.

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