Abonos específicos para el cuidado de las coníferas

Juniperus communis, una especie de conífera.
Juniperus communis, una especie de conífera.
Wikipedia / Crusier

Existen cientos de tipos de coníferas. La mayoría de ellas son árboles o arbustos frondosos, que sirven para decorar el jardín pero, también, para cercar la parcela, otorgar intimidad y dar protección a la parcela. 

La mayoría de estas plantas no necesita muchos cuidados y pueden crecer sin problemas teniendo en cuenta algunas necesidades básicas, entre ellas, el abono. 

En el mercado se pueden encontrar abonos específicos para las coníferas, tales como cipreses, tuyas, abetos o pinos, los cuales sirven para evitar que el color de las coníferas se vuelva marrón y para otorgarle a la planta los nutrientes esenciales para el crecimiento. 

Al igual que el riego, que debe ser moderado y evitando que la planta no se encharque, ya que el exceso de agua es dañino para estos tipos de plantas, las coníferas tampoco necesitan abono en exceso. 

Basta con aplicar los mencionados abonos específico para coníferas, que suelen tener un contenido rico en nitrógeno y aminoácidos. Estos producen un efecto reverdeciente en aquellas plantas que se hayan vuelto marrones por falta de cuidado. 

De todos modos, el abonado de la planta va a depender de la juventud o madurez de la planta. Durante los dos primeros años tras la plantación requiere una mayor dosis de abono, mientras que cuando ya presenta una cierta madurez, la conífera solo necesita abono, como máximo, tres veces al año.

Para hacerlo en el momento más idóneo, hay que anotar en el calendario los meses de primavera y otoño.

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