El Nobel Jules Hoffmann prevé que las primeras vacunas lleguen "antes de julio"

El Premio Nobel Medicina 2011, Jules Hoffmann, ha defendido este viernes que la carrera para desarrollar una vacuna contra la Covid-19 es positiva porque la competencia permitirá "productos más seguros y de mayor calidad" y ha confiado en que las primeras pueda estar en el mercado, "si no en primavera sí antes de julio".
El Premio Nobel Medicina 2011, Jules Hoffmann, en uan rueda de prensa telemática con medios de València
El Premio Nobel Medicina 2011, Jules Hoffmann, en uan rueda de prensa telemática con medios de València
FUNDACIÓN PREMIOS JAUME I

Hoffmann, biólogo especialista en el sistema inmune, ha dado una rueda de prensa por videollamda este viernes en València con motivo de la reunión de los jurado de los Premios Jaume I acompañado del presidente Ejecutivo de la Fundación que otorga los galardones, Javier Quesada.

En ese sentido, ha descartado que la seguridad de la vacuna pueda verse afectada por la competición existente para ser el primero en sacar una vacuna por intereses políticos, económicos o de prestigio aunque ha admite que la "geopolítica es un ámbito a veces indescifrable. "Más bien al contrario", ha defendido.

Así, ha argumentado que como "todos van en la misma carrera es como la competencia para fabricar coches o aviones, que, de alguna forma, lleva a productos más seguros y de mayor calidad". "Si una vacuna -ha razonado- se produce y resulta ser deficiente la empresa que la ha producido perderá prestigio".

Hoffman ha comentado que tiene conocimiento por sus contactos de que en China ya se han vacunado unas 100.000 personas y esta es solo una de las cuatro que se están probando en fase tres en este país. Por ello, ha señalado que aunque hasta dentro de cuatro o cinco meses "no habrá datos suficientes" de las pruebas que se están realizando por todo el mundo prevé que las primeras vacunas pueda estar listas en primera o como tarde antes de julio.

En ese sentido, ha apuntado que en todo el mundo se están desarrollando unos 250 intentos de vacunas que "no van a ser idénticas y que cubrirán distintos aspectos y efectos", lo que resulta "muy esperanzador".

"RAZONES PARA EL OPTIMISMO"

Por ello, ha subrayado que "tenemos todas las razones para ser optimistas" porque la ciencia ha registrado "un progreso espectacular" en estos ocho meses en el conocimiento de la pandemia a pesar de no disponer aún de una terapia directa. En ese sentido, ha explicado que para tener una vacuna eficiencia "lo primero es conocer el mecanismo de efecto del virus sobre nuestro organismo y cómo este reacciona".

Además, ha recordado que ya se dispone de información del SARS 2003, y un trabajo muy importante publicado sobre SARS-CoV 2002 y se observa que hay dos tipos de respuesta del organismo, una es la inmunidad innata y otra la adaptativa, que es la introducida por las vacunas. Así, se conoce que se activan las células del sistema inmune T y B y "estas células tienen memoria de modo que pueden seguir siendo eficientes para el futuro".

No obstante, ha aclarado que "no es igual que otros virus" porque su cubierta proteínica, las puntas que tiene, le permite actuar con los receptores, tanto de las células sanguíneas como de las sistema respiratorio y esta interacción "hace que pueda tener efectos negativos sobre el sistema renal, cardíaco y nervioso, lo que explica la pérdida del olfato y del gusto".

Por ello, ha señalado que esta interacción es "peligrosa porque supone que este virus es capaz de prosperar dentro de los vasos sanguíneos y de las vías respiratorias", lo que "no ocurre con el resto de los virus".

Con todo, ha insistido en ser optimista porque, al igual que para la Hepatitis C se ha descubierto una molécula que bloquea la enfermedad, en las revistas científicas se están publicando de forma constante investigaciones sobre moléculas para curar el virus. "Nunca se ha hecho tanto y tan rápido en la investigación sobre un microorganismo, no existe precedente en la rama de la biomedicina", ha enfatizado.

Por otro lado, ha mantenido que la diferencia del impacto del coronavirus en los distintos países "no se debe a una razón científica sino a decisiones políticas y a la organización de los sistemas de salud" porque "la información se publica toda y no se retiene".

Del mismo modo, ha lamentado "muchísimo" las actitudes de determinados dirigentes políticos de países fuertes. "Los políticos deberían apartarse y no politizar este tema y su papel debería limitarse a apoyar la investigación y todos los intentos que están haciendo para resolver la pandemia", les ha reclamado.

Además, ha alertado de que el solapamiento del coronavirus con el virus de la gripe "no será bueno" porque supondrá una carga vírica adicional. Por ello, "hay que vacunarse para no correr riesgos" ya que en caso contrario "el sistema inmunológico deberá de pelear contra dos virus peligrosos".

VIRUS FUTUROS

Asimismo, se ha mostrado seguro de que en un futuro se deberá hacer frente a otros virus capaces de provocar nuevas pandemias pero ha destacado que estaremos "mejor preparados" y "seremos capaces de reaccionar con mayor rapidez" al igual que la Covid no provocará las mismas muertes que virus anteriores, como la mal llamada gripe española que causó hasta 50 millones de fallecidos.

En ese sentido, ha mantenido que la lección que debemos aprender es "la necesidad de una colaboración muy potente entre científicos y políticos" algo que sí ha ocurrido entre la UE que "ha reaccionado muy bien, también algo con EEUU y en menor medida con China", así como la necesidad de un apoyo económico de los Gobiernos a la investigación.

En cualquier caso, ha recalcado que hasta disponer de la vacuna hay que bloquear la trasmisión del virus entre personas y para ello toda la población debe ser "muy cuidadosa" sobre dónde va y con los contactos que mantiene evitando las celebraciones y seguir la recomendación que ya dio Hipócrates 400 años antes de Cristo: "Si ves venir la peste o una plaga, apártate el primero y vuelve lo más tarde".

Al respecto, ha criticado la actitud de los jóvenes que no respetan las medidas de prevención porque, aunque el efecto del virus sobre el organismo puede ser igual en todas las etapas, las consecuencias no porque el sistema inmune cambia con la edad y en las personas mayores, sobre todo a partir de los 70 años "se fatiga".

Hoffman ha apuntado que la actuación ante estas irresponsabilidades depende de la cultura de los países. En China, por ejemplo, "si no respeta las normas se les encarcela tres semanas pero aquí en Europa esto no se puede hacer y solo cabe la persuasión y convencerlos" de los peligros hasta que exista una vacuna.

En esta línea, ha abogado por encontrar "un equilibrio" entre el respeto a las libertades y la defensa de la Salud Pública y en ese sentido ha señalado que no le preocupa las restricciones como los toques de queda porque son medidas "transitorias".

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