Estudiantes y colegios mayores, contra la suspensión de las clases presenciales en la Universidad de Granada

Ambiente en la Universidad de Granada
Ambiente en la Universidad de Granada
ÁLEX CÁMARA-EUROPA PRESS

La medida adoptada el pasado martes por la Junta, que decretó la suspensión durante dos semanas de las clases presenciales en la Universidad de Granada (UGR) para intentar frenar el incremento de casos de coronavirus registrados en la ciudad, así como nuevas restricciones en los colegios mayores y residencias universitarias, no ha sido bien recibida ni por los estudiantes, ni por los colegios ni por la propia institución académica.

No en vano, los alumnos de la UGR y las organizaciones Frente de Estudiantes y Estudiantes en Movimiento han convocado para este viernes una movilización en la capital nazarí y lamentan que "no se ha aprobado ninguna restricción para los establecimientos de ocio y restauración donde, en muchas ocasiones, no se cumplen las medidas sanitarias apropiadas". Además, critican que la Junta no haya contactado ni con ellos ni con personal de administración o investigación para tomar la decisión. Y denuncian "la gran dificultad que se ha establecido en los requisitos para acceder" a los recursos necesarios para las clases online.

También la rectora de la universidad, Pilar Aranda, lamentó este miércoles que la decisión no se haya tomado sin contar con la institución, aunque afirma que "se acatarán" las medidas. "A mí me parece mal lo que se ha hecho y cómo se ha hecho", dijo la rectora. E incidió en que los vídeos que salieron a la luz el pasado fin de semana de concentraciones de personas en la ciudad "no eran de estudiantes", ya que "a esa zona de la ciudad no van" los jóvenes, "no tienen ese poder adquisitivo", sentenció.

Mientras, desde los colegios mayores de Granada, donde residen unos 2.100 universitarios –el 4% del total de la UGR–, aseguran que el cierre obligado a las 22.00 horas podría no generar los resultados "esperados", ya que es una medida "desconectada de la causa del problema". Y recuerdan que ellos ya contaban desde septiembre con protocolos preventivos, como la desinfección de espacios, la limitación de contactos y la adecuada gestión de los casos.

Por su parte, desde el Gobierno andaluz insisten en que la suspensión de las clases presenciales es una medida motivada por "criterios científicos" y adoptada para "evitar tener que cerrar la ciudad en 15 días", ya que en estos momentos la incidencia acumulada en Granada es superior a los 600 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

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