Coronavirus: la inusual estrategia de Japón para continuar la vida social y económica en medio de la pandemia

  • En el país asiático no ha habido confinamientos obligatorios, ni multas ni cuarentenas.
Rebrote de Coronavirus en Japón
Una calle en Tokio en plena pandemia.
EFE / Franck Robichon

Se cumplen ahora ocho meses de los primeros casos de coronavirus en Japón. Pero al contrario que la mayoría del mundo, en el país asiático no se han impuesto confinamientos obligatorios, ni multas ni cuarentenas y además, están volviendo a la normalidad.

Según sus autoridades, y como recoge la BBC, es el resultado de un "acercamiento único" a la pandemia que ha logrado mantener el virus a raya y minimizar el impacto económico. 

Hasta ahora, en Japón se han producido 1.500 muertes y 82.000 casos, con un índice de mortalidad del 1% (por cada 100.000 habiantes), cuando en EE UU es del 52%.

El éxito de Japón se ha basado en una mezcla de enfoque científico, flexibilidad y sentido común. Hitoshi Oshitani, profesor de virología de la Facultad de Medicina de la Universidad Tohoku, explica que "en casi todo el mundo, la estrategia ha sido intentar contener el coronavirus. Desde el principio, nosotros no tuvimos ese objetivo. Optamos por algo diferente: decidimos aprender a vivir con este virus".

"Se trató de disminuir la transmisión tanto como fuera posible, a la vez que se mantenían las actividades sociales y económicas. Aceptamos que este virus es algo que no se puede eliminar. De hecho, la gran mayoría de enfermedades infecciosas no se pueden eliminar, por lo que entendimos que la mejor forma de combatirlo era coexistir con él", explica Oshitani.

"Como estamos relativamente cerca de Wuhan, que fue donde tuvo su origen la pandemia, nos preparamos muy rápido porque sabíamos que podríamos tener muchos casos", dijo el experto, uno de los asesores del gobierno nipón. 

"Sabíamos, por lo que pasó en Wuhan, que el virus es posible de contener, pero que es extremadamente difícil hacerlo. En Japón, sin embargo, no teníamos ninguna forma legal de implementar una cuarentena o de obligar a las personas a permanecer en casa. Estaba claro que necesitábamos una aproximación diferente", dice Oshitani.

Además de las exigencias habituales (mascarillas, distancia física, lavado de manos, no gritar ni conversar en alta voz, no besar o dar la mano), en Japón las decisiones se basaron "en el conocimiento que teníamos del virus y en lo que íbamos descubriendo de él".

Japón fue el primer país que dio importancia al papel de los pacientes asintomáticos: "Sabíamos que hay muchos casos asintomáticos o con síntomas muy ligeros. Esto hace muy difícil localizar todos los casos positivos. Y por eso, nuestro propósito no fue contenerlo desde el principio, sino que tratamos de suprimir las transmisiones lo más que pudiéramos", dijo Oshitani.

"Sabíamos que la mayor parte de los contagiados con el virus, casi un 80%, no lo transmite a nadie. En cambio, una pequeña proporción, infecta a muchos otros", añade.

Este efecto, llamado 'eventos de supercontagio', dio al equipo de Oshitani a comprender que "la transmisión de este virus no puede contenerse su no se controlan los clúster de infecciones", es decir, grupos de eventos de salud similares que han ocurrido en el mismo área al mismo tiempo. "El control de estos clústers ha sido también la base de nuestra estrategia para convivir con el virus", dijo Oshitani. 

"La evidencia muy pronto nos hizo entender que el coronavirus no solo se transmite a través de la tos, los estornudos y el contacto, sino también en micropartículas que flotan y circulan en el aire", dijo Oshitani.

Triple estrategia

Así, la estrategia a desarrollar fue: evitar lugares con poca ventilación, evitar lugares con multitudes y evitar lugares cerrados donde la gente habla en voz alta. 

Por ello, Japón permite eventos deportivos, pero no se puede gritar. En bares y restaurantes se pide a los clientes hablar en voz baja o escuchar la música. 

A todo ello hay que sumar aspectos culturales, como la tendencia de los nipones a mantener la distancia física, así como la presión social: "A nadie en Japón le gusta ser señalado como responsable de que transmitió el virus", dice Oshitani. 

En cambio, hay algunos aspectos negativos. Según algunas encuestas de opinión, la población está insatisfecha con el gobierno por su respuesta lenta y confusa.

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