Sus majestades de Oriente llegaron a Madrid acompañados por la reina de las Nieves

  • Elefantes de metal y cartón abrieron la cabalgata.
  • No faltaron los caramelos.
  • Traen un mensaje: respeto al medio ambiente.
El rey Melchor en la cabalgata de Reyes.
El rey Melchor en la cabalgata de Reyes.

Inés, Candela, Alberto, Sandra y Luis son algunos de los niños que llevaban horas esperando para ver en persona a sus majestades de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar.

Los Reyes Magos llenaron de regalos todos los hogares madrileños, pero primero quisieron pasearse por la ciudad para el disfrute de los más pequeños.

La noche más esperada del año

comenzó en el centro de la capital al filo de las seis de la tarde, cuando por el Paseo de Recoletos, la Castellana y la plaza de San Juan de la Cruz discurría ya parte de la comitiva real.

Un sofisticado espectáculo de color en homenaje al Planeta Tierra hizo las delicias de los más pequeños, que esperaronn entusiasmados el paso de la carroza que transporta a los Reyes.

Y es que el desfile transcurrió despacio, ya que movilizó a un gran número de carrozas y recreó diferentes escenarios y pasajes de la vida en la Francia decimonónica, la música y los juguetes de antes.

No faltó tampoco la recreación de las cuatro estaciones, con insectos gigantes articulados que homenajean al verano y la primavera.

Un centenar de pajes

Los Reyes no llegaron solos a su cita con los niños madrileños. Un centenar de pajes reales acompañaron la comitiva.

Y a la cabeza de la misma... varios elefantes de metal y cartón que sorprendieron a los más pequeños, que no perdieron detalle según pasan.

Además, en representación del invierno llegó a Madrid

la reina de las Nieves, que esperó a que Melchor, Gaspar y Baltasar repartan los juguetes para volver de nuevo con ellos a Oriente.

Entre medio de las carrozas pudieron verse coches de época de los bomberos, animadores, miembros de la guardia civil y un largo cortejo real, que cerró la reina de las Nieves.

Para los más pequeños... es el turno de acostarse pronto, en cuanto lleguen a casa. Los Reyes tienen que empezar a trabajar.

Eso sí, Luis, Sandra y Candela dicen que no lo harán sin haber dejar antes algo de leche para los camellos y vino para los Reyes.

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