El 'show' de Trump tras recibir el alta: música épica, helicóptero y una ristra de fallos de seguridad por su positivo

El helicóptero 'Marine One' llega a la Casa Blanca transportando al presidente de EE UU, Donald Trump, de regreso tras su hospitalización por COVID-19.
El helicóptero 'Marine One' llega a la Casa Blanca transportando al presidente de EE UU, Donald Trump, de regreso tras su hospitalización por COVID-19.
MICHAEL REYNOLDS / EFE
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a su llegada a la Casa Blanca.
EFE

Llegada por los aires, música épica, paseo triunfal y un teatral despojo de la mascarilla en el balcón de la Casa Blanca. Así ha sido el regreso a Washington del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, procedente del hospital donde ha sido tratado de coronavirus. El mandatario, siempre reacio a adoptar precauciones, ha coronado así un rosario de contraindicaciones: ha hecho todo lo que se recomienda no hacer ante la pandemia. 

El presidente compartió la noche de este lunes (madrugada en España) en su cuenta de Twitter un vídeo de su regreso en helicóptero a la Casa Blanca tras abandonar el hospital militar Walter Reed, en Maryland, donde estuvo ingresado durante tres días tras contraer la COVID-19

Montado al más puro estilo del cine de Hollywood, el vídeo muestra la llegada a la residencia presidencial del helicóptero Marine One que transportó al mandatario, en unas imágenes acompañadas de música épica.

A continuación puede verse a Trump salir de la aeronave con mascarilla, saludando a su personal y a la prensa, y después en uno de los balcones de la Casa Blanca, donde el presidente hace un saludo militar, siempre con la música de fondo, in crescendo, y con planos cinematográficos de marcados contrapicados.

Una serie de desatinos

Hasta este momento, desde el descenso del Marine One hasta la llegada al balcón, Trump llevaba puesta la mascarilla. Todo un récord para un presidente al que no le gusta usarla (no se le vio con una hasta julio pasado, tres meses después de declararse la pandemia) y que hace burla de su oponente en las presidenciales, Joe Biden, por llevarla siempre en público.

Sin embargo, esto también era parte de la puesta en escena del presidente. Una vez en el balcón, y con un gesto triunfal y calculado, Trump se quitó la mascarilla. Se hubiera pensado que la iba a arrojar, pero en vez de ello la dobló y se la guardó en un bolsillo de la chaqueta. 

El presidente de EE UU, Donald Trump, se quita una mascarilla al saludar desde un balcón de la Casa Blanca, tras regresar a su residencia después de ser hospitalizado por COVID-19.
Donald Trump se quita la mascarilla en la Casa Blanca..
KEN CEDENO / EFE

Dos contraindicaciones en una: las autoridades recomiendan usar la mascarilla en lugares públicos y de trabajo (la Casa Blanca, aunque tiene zonas de uso exclusivo para la familia presidencial, es el centro del Ejecutivo y lugar de trabajo de cientos de personas) y también piden no guardarla doblada en los bolsillos, sobre todo tratándose un positivo. Lo óptimo es tirarla envuelta en una bolsa de plástico o ponerla en un estuche especial.

Con todo, al presidente no se le vio muy en forma tras caminar desde el helicóptero y subir por las escaleras hasta el balcón. Su paso no era tan vigoroso como en otras ocasiones, y al retirarse la mascarilla, se ve cómo da varias bocanadas de aire para recuperar el fuelle.

Paseo por el hospital

Pero no fue la única contravención a las recomendaciones. Este lunes, durante su estancia en el hospital, Trump hizo un breve paseo por las inmediaciones del centro a bordo de uno de los vehículos presidenciales, a fin de saludar a algunos de los simpatizantes que se habían acercado a desearle pronta recuperación. "Vamos hacer una visita sorpresa a los patriotas que están en la calle, que aman a nuestro país", anunció el presidente pocos minutos antes de la salida.

Esta acción también fue muy criticada, pues las autoridades médicas ordenan un confinamiento estricto de los pacientes positivos. James Phillips, uno de los médicos del hospital, lo criticó duramente, pues el coche presidencial está sellado herméticamente, poniendo en gran riesgo de contagio a las personas que lo acompañaban. "Lo siento por los agentes del Servicio Secreto que se vieron forzados a participar", indicó en un tuit.

"Quizás soy inmune"

Además del vídeo de su llegada, Trump publicó otro con una breve declaración tras su llegada a la Casa Blanca, en el que señaló: "Sé que hay un peligro, hay un riesgo, pero eso está bien. Ahora estoy mejor, quizás soy inmune, no lo sé. Pero no dejen [que el virus]) domine sus vidas, salgan, tengan cuidado".

"He aprendido muchas cosas sobre el coronavirus y una cosa que sé seguro es: no dejen que les domine, no le tengan miedo, lo vencerán, tenemos los mejores equipos médicos, los mejores medicamentos, y lo derrotarán", añadió.

No está fuera de peligro

Pese al triunfalismo del presidente, su mismo equipo médico ha puntualizado que aún no ha pasado el peligro de la enfermedad. Sean Conley, su médico personal, ha admitido que están en "terreno no explorado", pues Trump ha recibido un cóctel de fármacos experimental y solo ha estado tres días ingresado.

"Si podemos llegar al próximo lunes y sigue estando igual, o aún mejor, mejora, podremos por fin lanzar un profundo suspiro de alivio", Señaló Conley. 

La COVID-19 ya se ha cobrado en Estados Unidos a más de 210.000 vidas, más que en ningún otro país en el mundo. 

Un 'contagiador'

Pero puede que no sea el fin del brote de la Casa Blanca. Todo comenzó con el positivo de una de sus asesoras más cercanas, Hope Hicks, que viajó junto al presidente en el Air Force One para varios actos de campaña tras el debate con Biden de la semana pasada. Y ahora ha seguido con el contagio de la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, anunciado este lunes.

Hope Hicks, asesora del presidente de EE UU, Donald Trump, tras aterrizar en Washington después de un viaje con el mandatario, el 14 de septiembre de 2020.
Hope Hicks, asesora del presidente de EE UU, Donald Trump,.​
KEVIN DIETSCH / EFE

Y es que es conocida la oposición de Trump a las mascarillas. Durante las reuniones con los asesores no se usan (de ahí que Trump resultara contagiado tras el positivo de Hiks) y tampoco le gusta que se utilicen en la Casa Blanca.

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