Pedro Gullón, sobre el confinamiento en Madrid: "No podemos tener en cuenta un solo indicador para tomar decisiones"

AMBIENTE NOCTURNO EN MADRID DURANTE LA FASE 1
Ambiente nocturno en Madrid en la Fase 1 de la desescalada, en junio de 2020.
Joaquin Corchero

En medio de un tenso momento político en el que Gobierno central apela a la "coordinación" con la Comunidad de Madrid para "actuar con determinación" contra la Covid-19 y el Ejecutivo autonómico defiende que la presión en los hospitales está bajando gracias a las restricciones a la movilidad aplicadas en 45 áreas de salud, los contagios en esta región siguen disparados, acaparando ya el 42% del total nacional. Mientras Ministerio y Consejería siguen sin alcanzar un acuerdo sobre las medidas a aplicar en Madrid, esto es lo que propone el epidemiólogo y vocal de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) Pedro Gullón a 20minutos.

¿Qué hemos hecho mal en Madrid, tanto autoridades como ciudadanía, para llegar hasta aquí?

Hay varios elementos que han propiciado que en Madrid haya más incidencia (que en otras zonas de España): unos son estructurales de la propia ciudad de Madrid y que la hacen más vulnerable, por ejemplo su estructura desigual con un sur muy trabajador y con alta presencialidad en sus trabajos y un norte que puede más teletrabajar y está más protegido. La exposición en el trabajo es como una mecha cuando se vuelve al barrio y esto ocurre con menos frecuencia entre los que teletrabajan. Esta forma de juntar a la gente expuesta entre sí ha facilitado la expansión de los contagios. Esta desigualdad no es propia solo de Madrid, París también está muy segregada. 

"Nos hemos quedado en que lo que importa es la distancia de seguridad, sea en interior o exterior, cuando se tendría que haber apostado por los exteriores"

Pero este no es el único motivo. Por otro lado, han pasado cosas a nivel de la Comunidad de Madrid y del Gobierno Central, por ejemplo se ha permitido la actividad al sector del ocio nocturno, mientras que en otros países han seguido restringidas. En general, todas las previsiones que se han hecho en España han sido muy parecidas para espacios tanto interiores como exteriores, con muy poca apuesta por mover las actividades hacia los espacios exteriores. Nos hemos quedado en que lo que importa es la distancia de seguridad, sea en interior o exterior, cuando tendría que haber habido una apuesta más grande hacia espacios exteriores y más restricciones hacia los interiores.

Cuando ha habido un aumento de casos, por otro lado, ha habido mucho retraso en adoptar restricciones pequeñas. Cualquier restricción, cuanto antes se adopte, más suave será y menos tiempo durará. Algunas Comunidades Autónomas han tomado medidas como reducción de aforos y reuniones con incidencias mucho menores a lo que estaba pasando en la Comunidad de Madrid.

Y desde el punto de vista institución, lo peor que ha pasado en Madrid es que no ha habito un auténtico sistema de rastreo.

El epidemiólogo Pedro Gullón, autor de 'Epidemiocracia'
El epidemiólogo Pedro Gullón, autor del libro 'Epidemiocracia'.
CRISTINA CANDEL

¿Qué medidas hay que hacer en su opinión en Madrid?

Ahora es una situación muy complicada. Lo más fácil y rápido es reforzar el sistema de rastreo. Hace falta contratar a mil personas, esto es la urgencia máxima. En Madrid hay que apostar por un confinamiento perimetral, hay que disminuir al máximo el trasiego de gente que pasa por la región, solo actividades esenciales. Madrid está muy conectada y su alta incidencia tiene una repercusión muy grande en el resto del país. Tendríamos que pensar en algo parecido a una fase 1 o fase 2, una situación en la que las actividades se limitan, la gente se mueve únicamente cerca de su casa, fomentar el teletrabajo siempre que se pueda -hay muchas empresas que están volviendo a las oficinas y esto tiene poco sentido en estos momentos-, que se trasladen las actividades a espacios exteriores. No hace falta restringir las terrazas al 50%, podrían llegar al 80 o incluso 100%, si es necesario cortando el tráfico en esa calle, y en cambio los interiores tendrían que tener una capacidad más pequeña.

"Hay muchas empresas que están volviendo a las oficinas y esto tiene poco sentido en estos momentos"

¿No apuesta por el cierre total de interiores?

Me cuesta. Hay que jugar con el equilibro porque no creo que que esta decisión se pueda tomar únicamente desde un punto de vista de control de la enfermedad, sino que tiene que tener en cuenta todos los componentes políticos y económicos. Desde el punto de vista epidemiológico, lo mínimo que se pueda hacer en espacios cerrados, mejor.

Porque, ¿cómo controlar que dentro de los bares no se quiten la mascarilla?

Es muy complicado porque tienen que comer y beber, que es a lo que vas a bares y restaurantes. Es muy complicado que una persona se ponga la mascarilla cuando no está bebiendo. Antes que eso, el mensaje ahora es evitar todas las reuniones innecesarias e intentar que cuando quedemos sea con nuestra red más íntima de contactos, evitar contactos innecesarios. Y siempre en espacios exteriores: mejor pasear por un parque que quedar en una casa.

"El mensaje ahora es evitar todas las reuniones innecesarias y los interiores"

¿Y qué haría con los coles?

En los coles está pasando lo que podíamos prever: está habiendo brotes pero el control se está estabilizando y ha mejorado la coordinación. En la Comunidad de Madrid ha pasado algo preocupante: el protocolo ha cambiado y ya no se tienen que hacer PCR a los contactos de un positivo en el aula. No podemos volver al escenario de marzo o abril porque son un servicio esencial. Lo que tenemos que hacer es restringir actividades no esenciales para disminuir la transmisión en los coles. Si reducimos la transmisión en otros lugares, la transmisión en los centros educativos será más pequeña.

¿Y qué opina de crear 'burbujas sociales', de solo relacionarse con los convivientes como forma de preservar más libertades?

Es muy difícil de llevar a la práctica y de controlar más allá de una recomendación y de una aproximación teórica. El mensaje es evitar contactos innecesarios y relacionarse solo con el círculo más íntimo. Porque además, al entrar en un restaurante con tu círculo ya se rompe esa 'burbuja social'.

¿Cuánto peso tiene el comportamiento individual en la expansión del virus?

Los ciudadanos hacen lo que pueden. Antes de la Ley Antitabaco, la gente fumaba en los bares y todo el mundo sabía que era desagradable. Claro que las actividades de la gente influyen, pero lo que hace la gente viene influido por lo que se permite y, además, se fomenta, por ejemplo viendo la palabra 'seguro' en todos los lados. 

"Antes de la Ley Antitabaco, la gente fumaba en los bares y todo el mundo sabía que era desagradable"

Igual que pasó en la primera ola, ¿cuanto antes cierre Madrid, mejor le irá al resto de España?

Sí. En la primera ola hubo comunidades como Murcia o Extremadura que tuvieron un impacto mucho más pequeño porque cuando se cerró Madrid tenían una transmisión muy pequeña. Ahora, Valencia está bastante bien pero manteniendo la conectividad con zonas de transmisión alta es difícil mantenerse con la transmisión baja. De hecho, los países que siguen con cero casos es porque siguen cerrados, es el caso de Nueva Zelanda o Australia.

Y por último, ¿es lo mismo 500 casos por cada 100.000 habitantes en Madrid que en otra zona menos poblada?

No es lo mismo. No podemos tener en cuenta un solo indicador a la hora de tomar las medidas. No es lo mismo esta cifra en un lugar hiperconectado que en otro mucho menos, o donde ha habido un brote grande pero controlado, a otro donde sabes que la transmisión está descontrolada. 

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