Las galletitas con queso y sabor de cebolla eran verdes, pero lo que la familia Rogoff encontró en la caja era más verde aún: un sobre con 10.000 dólares que fueron devueltos a una anciana desconocida, informó el diario The Orange Register, de California.

La historia comenzó el 10 de octubre, cuando Sandra Rogoff cogió la caja de galletas saladas de un armario de su cocina, la abrió y encontró un sobre blanco, sin nombre ni dirección, en el que estaba el dinero. "Sandra le dijo a su papá, Joe" y pronto "toda la familia estuvo reunida en torno al sobre contando el dinero, posando para fotos y preguntándose cómo los billetes habrían ido a dar allí", contó el artículo del diario.

Para nosotros fue una noche de viernes llena de diversión

"Para nosotros fue una noche llena de diversión", declaró Debra Rogoff. Les llevó apenas 15 minutos decidir qué harían y llamaron a la Policía, dijo Debra, quien agregó que ni por un momento se les cruzó por la mente quedárselo.

"Pensamos que ése debía ser dinero de alguien", añadió Debra. "Y no nos sentiríamos bien si lo hubiésemos gastado". Debra había comprado las galletas pocos días antes en un supermercado Whole Foods en Tustin, y los agentes de la policía de esa población que fueron a su casa sugirió que podría tratarse de dinero depositado en una transacción por drogas.

Pero los gerentes de Whole Foods dijeron a la Policía que pocos días antes una clienta anciana había llegado al supermercado muy agitada y dijo que había devuelto, por error, la caja de galletas en la que estaban los ahorros de su vida.

La mujer, cuya identidad no se divulgó, dijo que estaba atemorizada porque el Gobierno federal ha intervenido muchos bancos y había sacado sus ahorros de la cuenta y los había guardado en su casa. "Los Rogoff nunca recibieron una palabra de la mujer, ni tampoco recibieron alguna recompensa", señaló el diario. "Pero Debra volvió a Whole Foods un par de semanas más tarde y compró otra caja de galletas saladas".