La increíble reaparición pública de Charlène de Mónaco

Alberto y Charlène de Mónaco, en septiembre de 2020.
Alberto y Charlène de Mónaco, en septiembre de 2020.
Niviere David/Abacapress.com/GTRES

Tenía que ser la gran estrella de la noche... y lo fue. No solo por su deslumbrante vestido, sino porque acaparó todas las miradas, dejando incluso al resto de invitados un tanto ensombrecidos. Charlène de Mónaco, esposa de Alberto de Mónaco, volvió a triunfar en la alfombra roja después de un verano atípico.

La princesa volvió por todo lo alto y lo hizo en uno de los eventos más destacados del estado mediterráneo, la Gala por la Salud del Planeta (la cual antes era conocida como Gala de los Océanos). Su paso por el photocall camino de la ópera de Montecarlo fue memorable.

En el evento, organizado por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, Charlène, a pesar de que las restricciones por la pandemia del Covid-19 hicieron que al comienzo se desluciera un poco el baile de famosos que iban llegando, ha conseguido hacer olvidar esta temporada estival.

Y es que más allá de que su marido diera positivo por coronavirus (lo que obligó a guardar cuarentena así como, fruto de ello, el príncipe se ha rebajado el sueldo cinco millones para combatir la crisis), la princesa necesitaba volver a dar esa imagen monárquica.

A sus 42 años, la exnadadora sudafricana se ha pasado el verano preparándose para la carrera acuática entre Calvi, una localidad en la isla francesa de Córcega, y la propia capital monegasca. Para ello, tal y como capturaban las fotografías de los periodistas, se entrenó concienzudamente.

En base a disciplina y pedalear, su equipo ganó la competición, que tenía una causa benéfica detrás. Pero a pesar de las críticas que recibió por sus retoque estéticos en enero de este año (ella misma aseguró que 2019 le había dado "un golpe bajo"), su renacimiento ante las cámaras en la noche de este jueves ya está dando que hablar.

Si durante esta temporada vacacional se le criticaba su excesiva palidez y delgadez, acentuadas por un nunca favorecedor atuendo con gafas deportivas, pelo recogido, al natural y mallas o bañador profesional, su visión con el peinado bob ultraliso de flequillo ultrarecto, labios rojo pasión y el espectacular vestido de Jenny Packham han quitado el aliento a los expertos.

Un plateado brillante que se ajustaba con su escote en pico por delante y espalda al aire que incrementaba su resurgir gracias a la gargantilla de diamantes y una pulsera que le otorgaba el distintivo casi de diva de Hollywood en su época dorada.

De hecho, se pudo ver a la princesa codearse, nunca mejor dicho, con las grandes estrellas que se acercaron al evento, como Sting, Kate Beckinsale, Helen Mirren, Andy García o un Johnny Depp que se acercó aprovechando que está pasando unos días en el Festival de San Sebastián.

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