La confesión del presunto asesino de Manuela Chavero: enterró el cuerpo en una finca que era de su propiedad

Manuela Chavero, la pacense desaparecida el 4 de julio de 2016.
Manuela Chavero, la pacense desaparecida el 4 de julio de 2016.
ATLAS

Un hombre de 28 años ha confesado haber matado a Manuela Chavero, la mujer que permanece desaparecida desde julio de 2016 y cuyo cuerpo estaría supuestamente enterrado en la finca del presunto sospechoso en Monesterio (Badajoz)

El jueves por la noche, la Guardia Civil detuvo a un joven español de 28 años, Eugenio D. V., que reside en la misma calle donde se encuentra la vivienda de la víctima y que además mantenía una estrecha relación con la familia y con la mujer desaparecida, según ha afirmado su hermana en medios de comunicación

La Guardia Civil llevaba meses investigándole y, tras sumar nuevos indicios, anoche procedían a detenerle por su presunta relación con la desaparición de la mujer. El punto clave habría sido una carta anónima que recibió Emilia Chavero -hermana de la desaparecida-, en la que se señalaba al sospechoso como autor y culpable de la desaparición de la mujer de 46 años. 

Según han avanzado fuentes cercanas a la investigación a los medios de comunicación, el sospechoso se ha derrumbado al declarar, terminando por confesar que mató a la mujer y que luego la enterró en el terreno de su finca. 

El autor confeso se ha mostrado dispuesto a colaborar con los agentes en la búsqueda del cuerpo durante los registros que se llevarán a cabo a lo largo de la jornada de este viernes en el municipio y en el domicilio del presunto asesino. Además, según ha podido saber ABC, el sospechoso ha explicado que la finca donde habría enterrado a la mujer, ya no es de su propiedad, sino que la ha vendido. 

La hermana, Emilia, ha explicado a Cadena Cope que el detenido se trata de un amigo de la infancia de la víctima y que es  "una persona violenta que estaba obesionada con mi hermana".

Manuela desapareció en extrañas circunstancias en la madrugada del 4 al 5 de julio de 2016. Sus allegados no encontraron nada forzado en la vivienda,  las luces estaban encendidas y su cartera y su móvil sobre la mesilla, por lo que las hipótesis, desde el principio, apuntaron a que la víctima habría abierto la puerta a alguien conocido. 

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