Los operarios colocan las losetas en uno de los lados de la pasarela.
Los operarios colocan las losetas en uno de los lados de la pasarela.

Ni tiras rugosas pegadas a lo ancho, ni barnices adherentes, ni baldosas especiales traídas de Alemania. Nada ha servido, y la polémica pasarela de Calatrava sigue siendo la misma pista de patinaje que cuando se inauguró en el año 1997.

Ni siquiera las láminas ásperas que han servido para reducir las caídas durante los últimos años, y además ahora están bastante deterioradas.

El Ayuntamiento bilbaíno, que se ha dejado 300.000 euros en los últimos años en cambiar las baldosas de cristal, prueba ahora con una nueva loseta. Los operarios, de momento, han colocado sólo cuatro de estas baldosas de vidrio para hacer las primeras pruebas.

Son similares a las anteriores, traslúcidas para dejar pasar la  luz de la iluminación inferior de la pasarela Zubi zuri, pero vienen con una pátina especial que las hace, a priori, mucho más adherentes. El zapato se agarra a la superficie. Así que el planteamiento es cambiar las 560 losetas con las que cuenta la pasarela.

Y encima, vértigo

Una de las ideas para recubrir la pasarela de Calatrava fue traer losetas de cristal totalmente transparente. Llegaron desde Alemania y parecían adherentes. No resultaron. Los transehúntes siguieron patinando igual que antes pero, además, la posibilidad que ofrecían de observar desde el mismo puente el agua justo debajo de los pies daba vértido a más de un ciudadano. Por todo ello, se desechó también esta opción. 

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