Ara Malikian: "Creo que todo el mundo tiene talento"

  • El violinista libanés ha adaptado su gira ‘Royal Garage’ a los formatos que ha traído la pandemia de la Covid-19. 
  • La cultura está "sufriendo muchísimo", asegura; lo mejor de los últimos tres meses, añade, ha sido "el público".
El violinista Ara Malikian.
El violinista Ara Malikian.
ANTON CORBIJN

Quien ha visto en acción al violinista Ara Malikian no ha olvidado su manera de tocar. Nació en Líbano, es de ascendencia armenia y vive en Madrid desde hace 20 años; le gustan Paganini, Björk y Extremoduro. Todo lo anterior define su carrera. El sábado 26 de septiembre cierra el ciclo Caprichos musicales en Paradores en el Parador Málaga Golf (Málaga).

No ha parado de tocar en las últimas semanas, a pesar de la situación. Sí, me siento muy afortunado, porque mis compañeros, la cultura y todas las artes escénicas están sufriendo muchísimo. Nosotros hemos podido girar con conciertos diferentes, bonitos y emocionantes, pero seguimos preocupados.

El sector está muy molesto con el Ministerio. ¿Lo comparte? Es normal, nadie está trabajando, nadie está intentando mejorar la situación de los artistas. Se están haciendo los conciertos con todas las medidas de seguridad, no ha habido ni un contagio, y a pesar de esto se están cancelando, se prohíben eventos, mientras que con otros sectores se está siendo más permisivo.

¿Cómo vio al público que fue a sus primeros conciertos después del encierro? Ha sido lo más bonito de los últimos tres meses. El público se acercó con todo el cariño, y todo el susto también; porque cuando uno va en esta situación a un concierto se lo piensa varias veces. Pero han venido, nos han apoyado y nos han mandado su energía. Es emocionante. He hecho miles de conciertos en lugares emblemáticos y grandes, pero estos últimos, con los aforos limitados, han sido maravillosos.

"El confinamiento fue un momento de mucha reflexión, de ser más consciente de qué estamos haciendo"

Lanzó varias reflexiones durante el confinamiento. ¿Ha tenido que venir una pandemia para saber quiénes somos? Fue un momento de mucha reflexión, de ser más consciente de qué estamos haciendo, de cómo podemos cuidar a los demás. Hemos aprendido muchas cosas y, aunque luego volvamos a la normalidad, esperamos que esta mala experiencia sea un aprendizaje para que intentemos hacer un mundo mejor para todos.

En las crónicas de sus conciertos se suele leer que hace "magia" con el violín. ¿Siente que tiene un don? No lo sé... No es cuestión de que lo tengas o no, de hecho, creo que todo el mundo tiene talento. Lo más importante es lo que haces con tu don, cómo te lo trabajas, cómo es tu visión, tu manera de interpretar. Para la mí, lo más valioso ha sido este camino tan largo: han sido años de equivocarse hasta que me encontré a mí mismo.

Ara Malikian.
El músico vive en Madrid desde hace 20 años.
ANTON CORBIJN

Phil Collins me dijo hace años que había asumido que no iba a tocar la batería como antes y que quizá debía probar otra cosa. ¿Tiene usted un plan b? Me he reinventado mil veces en la vida. Si uno es un superviviente, siempre encuentra un plan b y un plan c. Hace un año tuve un accidente, me caí de las escaleras de un avión y me rompí el hombro. No podía levantar el brazo. Me tuvieron que operar y durante tres meses tuve miedo por si no podía volver a tocar; fue en esos momentos en los que más pensé qué haría. Y uno es artista, toque el violín o no, así que me dedicaría a los escenarios. Tuve suerte, y estoy muy agradecido, pero siempre hay que estar preparado para tener un plan b, aunque de momento espero que no, porque estoy enamorado de lo que hago.

Ha hablado mucho sobre su padre, pero ahora le ha escrito una pieza a su madre, Loucine. ¿Cómo era ella? Era muy optimista, muy trabajadora y tenía una pasión: enseñar la lengua armenia a todos los armenios del mundo. Hizo un estudio y escribió varios libros sobre ello. Siempre la he admirado y para mí fue también un ejemplo de mujer. Me ha inspirado mucho.

Su padre le dejó varias cajas con libros, partituras, etc., ¿qué descubrió en ellas? Muchas sorpresas, cosas que desconocía, informaciones, cosas suyas personales o de mis abuelos. Mi padre era muy ordenado, lo guardaba todo. Fue muy emocionante abrirlas. Y de ahí vino el documental de Nata, mi mujer [Una vida entre las cuerdas].

"El estilo no importa. Me gusta un artista según la pasión que te llega al corazón"

¿Qué conecta a Paganini con Björk y Extremoduro? La pasión por la música. Para mí no hay diferencia, el estilo no importa. Me gusta un artista según la pasión que te llega al corazón. Se nota cuando todos estos artistas hacen música con amor.

¿Recuerda alguna actuación que le haya dejado tocado? Aunque es fácil decirlo, creo que el último concierto es el que más te toca. Y, como te he dicho, los últimos me están emocionando muchísimo, aunque siempre he pensado que el siguiente va a ser más emocionante; y lo sigo pensando.

¿Sufre el violín en sus actuaciones? Pues sí, me muevo y sudo mucho y la madera es muy antigua, así que después hay que limpiarlo. Es un mantenimiento importante, hay que llevarlo regularmente al lutier para que lo cuide. También es normal que las cuerdas se rompan.

Hábleme de su afición a tocar en los baños. Es una costumbre. A veces, cuando estudio camino y me gusta estar delante de un espejo para comprobar que los movimientos son correctos. Siempre encuentro un espejo en el baño, y siempre acabo en uno. No es por la acústica...

"Es importante viajar, conocer el mundo y las culturas: te conviertes en un ser más sensible y respetuoso"

Sus orígenes han marcado su vida, pero ahora es también madrileño e hijo adoptivo de Zaragoza. Cuando tiene morriña, ¿de dónde la tiene? Yo tengo morriña de mi familia, me siento en casa en cualquier lugar del mundo. Si tengo a mi familia conmigo me siento a gusto, aunque es verdad que en Madrid estoy muy feliz. Encontré mi lugar, por eso me quedé tanto tiempo.

Y eso que le costó lograr la nacionalidad. Sí, me costó. Me la denegaron y luego me la dieron.

¿Le gustaría que Líbano y Armenia estuvieran más presentes aquí? Es importante estar al corriente de lo que ocurre en otros países, pero depende de cada persona. Es importante viajar, conocer el mundo y las culturas: te conviertes en un ser más sensible, respetuoso y odias menos a la gente diferente. Me pone triste que haya personas que cuando ven a alguien de fuera, directamente, empiezan un odio, lo suyo es entender por qué somos diferentes y disfrutar de esas diferencias.

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