Asunción (75 años), colocando las bolas del árbol
Asunción (75 años), colocando las bolas del árbol

Ascensión tiene 75 años y, a pesar de su edad, coloca las bolas del árbol de Navidad con la misma ilusión que una niña de cinco. "No tengo padres ni hijos, y las dos últimas Navidades las he pasado con los amigos de la residencia", nos comenta.

Ella es una de las 250 personas mayores de 65 años que se ha beneficiado de la campaña Ningún mayor solo en Navidad, organizada por la Asociación Madrileña de Residencias de Tercera Edad y Centros de Día.

Este plan ofrece, desde hace cinco años, cientos de plazas gratuitas (250 para esta Navidad) para todos los mayores que no puedan pasar estas fechas con su familia.

No tengo padres ni hijos, y las dos últimas Navidades las he pasado con los amigos de la residencia

"Es una forma de que puedan compartir su soledad. Suelen ser muy agradecidos y sonríen mucho, aunque tras sus sonrisas, a veces, ocultan el dolor de no poder estar con sus familias", comenta Guillermo Benítez, director de la residencia Atenea de Madrid, que este año ha reservado dos de las 44 plazas con las que cuenta el centro para esta iniciativa.

En la residencia Atenea ya se nota que es Navidad. Algunos de los encargados de cuidar de los mayores pasean disfrazados de Papá Noel, hay certamen de villancicos y algunos de los residentes hasta se hacen regalos, "a mí me han dado un gorro, ¡pero este año no se llevan!", dice uno de los mayores.

Mientras todo esto ocurre, en el hall del geriátrico Asunción sigue colocando las bolas del árbol. A la tarea se ha sumado su amiga Beatriz (78 años): "Nosotros nos encargamos de la decoración, ¿sabe, joven? Aquí me siento como si estuviera con mi familia, con mi otra familia".