Chabolas de plástico y uralita en el descampado.
Chabolas de plástico y uralita en el descampado. (Foto: Hugo Fernández) HUGO FERNÁNDEZ

El chabolismo en Sant Andreu, que vivió durante meses el conflicto de la ocupación de las antiguas casernas militares, todavía no es historia. Más de una treintena de inmigrantes, entre ellos niños y ancianos, malviven en chabolas de plástico y uralita, tiendas de campaña y una caseta abandonada de Renfe. 

El campamento, situado en un descampado próximo a las calles Coronel Monasterio y passeig de Santa Coloma, surgió hace un año y ha ido creciendo, según el vocal de Urbanismo de la Associació de Veïns de Sant Andreu Nord, Antonio Sánchez. "Primero llegaron ocho, ahora son 38, pero hasta que sean 700, nadie hará nada", asegura.

Los inmigrantes, que mendigan con sus bebés en brazos en la plaza del Mercat, viven en condiciones insalubres. Para conseguir agua potable acuden con cubos y garrafas a la fuente de la plaza de la Modernitat. Los vecinos piden la intervención municipal y de los servicios sociales.

"Aún no ha pasado nada grave, pero nos sentimos inseguros porque cada vez hay más acampados", confiesa Christian Barba, un vecino.