Inesperada expulsión de un miembro del jurado del 'crimen de los tirantes' tras solicitarlo la defensa de Rodrigo Lanza

El acusado, Rodrigo Lanza (derecha) y su abogado durante la sesión de este jueves.
El acusado, Rodrigo Lanza (derecha) y su abogado durante la sesión de este jueves.
JAVIER CEBOLLADA / EFE

El juicio del conocido como 'crimen de los tirantes' ha vivido este lunes un hecho inesperado con la expulsión por la jueza de uno de los miembros del jurado, como había solicitado la defensa del acusado, Rodrigo Lanza, la semana pasada. Este hecho, según el abogado de la familia, no tiene precedentes en los 25 años de vigor de la ley del jurado.

Este lunes estaban previstos los informes y conclusiones finales de las acusaciones y de la defensa en el juicio por el supuesto asesinato de Víctor Laínez a manos de Rodrigo Lanza, pero ha comenzado con la expulsión de este jurado, el número 2, como había pedido en el segunda sesión el abogado defensor, Endika Zulueta.

Entonces Zulueta reclamó la recusación de este jurado por las manifestaciones de desaprobación que hacía cuando él mismo intervenía, e incluso le llegó a espetar "flaco favor le haces" cuando el abogado pidió que quitaran las esposas a su defendido durante el juicio.

La jueza decidió mantenerlo y aunque este jurado no ha vuelto a hacer manifestaciones en las sesiones, ha decidido expulsarlo y sustituirlo por el primer suplente a pesar que el abogado de la defensa ha considerado que debió hacerlo en su momento y de la oposición de las acusaciones, hasta el punto de que el abogado de la familia de la víctima, Enrique Trebolle, ha asegurado que es la primera vez que se da en 25 años de vigencia de la ley del jurado.

¿Asesinato u homicidio imprudente?

Tras este inesperado relevo, las acusaciones en el juicio del conocido como 'crimen de los tirantes' han mantenido que el acusado, Rodrigo Lanza, quiso matar a la víctima, Víctor Laínez, por motivos ideológicos.

La agresión ocurrió el 8 de diciembre de 2017 en el bar Tocadiscos del casco histórico de Zaragoza y las acusaciones la califican de asesinato por concurrir agravantes de alevosía, ensañamiento -en este caso no la Fiscalía, al entender que no se ha podido demostrar- y odio, y piden 25 años de prisión para Lanza, mientras que la defensa ha afirmado que Lanza no tuvo intención de matar a Laínez y que actuó en defensa propia motivado por un profundo temor a perder la vida.

Según manifestó Lanza en su declaración, agredió a Láinez movido por el miedo a la navaja que aseguró que blandía, después de intercambiar unas palabras con la víctima porque un amigo le advirtió de que era un "conocido fascista del barrio" que solía vestir tirantes con la bandera española.

Sin embargo, la fiscal ha argumentado que Láinez murió como consecuencia del ataque de Lanza por la espalda, "a traición", tras propinarle un golpe en la cabeza y porque al caer al suelo, ya semiinconsciente y sin capacidad de defensa alguna, lo "remata" con patadas y puñetazos de forma reiterada.

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