Mas acusa a la formación que lidera Puigdemont de buscar "separación" y se queda en el PDeCAT

Mas en su comparecencia de este lunes en el Palau Robert de Barcelona.
Mas en su comparecencia de este lunes en el Palau Robert de Barcelona.
ACN
Mas en su comparecencia de este lunes en el Palau Robert de Barcelona.
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"Triste, decepcionado y enfadado". Así ha afirmado este lunes que está el expresidente de la Generalitat Artur Mas, que ha roto su silencio sobre la división del espacio posconvergente. Por ello, ha apuntado que no se sumará a JxCat, la formación que lidera Carles Puigdemont, ya que "después de 30 años de estar trabajando en proyectos que buscaban la suma", no quiere participar en uno que avale "una separación".

Así, Mas se quedará en el PDeCAT, aunque ha asegurado que no volverá "a la primera línea política" ni participará "en ninguna lista electoral", para "subrayar más" su perfil institucional como expresidente del Govern. Sin embargo, ha indicado que trabajará para "tejer de nuevo la unidad del proyecto soberanista" y para rehacer puentes entre JxCat y el PDeCAT. Y es que ha considerado que sin esa unión nadie les "tomará en serio". "Sin ella nos quedamos en la autonomía, y cada vez más residual", ha dicho.

A pesar de ser crítico con JxCat, Mas ha asegurado que no hará "nada" que "pueda suponer una confrontación con el expresidente Carles Puigdemont", sobre quien ha afirmado que no se arrepiente de haberle situado como su sustituto en la Generalitat. "Aún tengo suficiente sentimiento de proyecto y de país. No vais a ver una pelea pública", ha señalado.

Acerca del actual presidente del Govern, Quim Torra, ha considerado que debería consensuar con sus socios de gobierno (ERC) y con el resto de actores que forman parte de "su espacio" una respuesta "institucional" a su posible inhabilitación, sobre la que se pronunciará el jueves el Tribunal Supremo (TS). Para Mas, solo hay dos soluciones posibles: o que el Parlament elija a un nuevo jefe del ejecutivo catalán porque todavía quedaría un año y tres meses de legislatura o que Torra avance las elecciones. No obstante, ha dicho que se atendrá a lo que él decida.

Precisamente este lunes por la tarde, la CUP se ha reunido con JxCat y ERC por separado para abordar una respuesta a la posible inhabilitación. El encuentro se ha producio después de que la semana pasada los ‘cupaires’ lanzaran su propuesta, conocida como la vía Venturós, en referencia a lo que hizo la alcaldesa de Berga, Montserrat Venturós (CUP), al ser inhabilitada. Esta opción pasaría por pactar la fecha de las elecciones para evitar que sea el Supremo el que determine cuando serán –ERC la ha defendido–. Si la inhabilitación es antes de esa fecha, plantean que Torra ejerza las funciones institucionales y representativas de la Presidencia, pero que las administrativas y legales recaigan en el presidente en funciones, que sería el actual vicepresidente, Pere Aragonès.

El jueves 17, día en que se espera la pronunciación del Supremo, cae entre mañana miércoles 16 y el viernes 18, los dos días en que está previsto el Debate de Política General en el Parlament. Inicialmente debía ser el 22 y el 23, pero Torra lo avanzó, lo que le da la posibilidad de hacer más ruido ante una eventual inhabilitación.

El jueves, el presidente del Govern irá al Supremo para "mirar a los magistrados a la cara" mientras el tribunal juzga al jefe del ejecutivo catalán y, al mismo tiempo, el rey emérito, Juan Carlos I, "corre fugado", afirmó.

El motivo de Mas para hablar

Mas ha explicado que ha permanecido en silencio hasta este lunes para "no perjudicar en ningún caso un posible acuerdo dentro del espacio" posconvergente. 

Si finalmente ha hablado, ha dicho, ha sido, por un lado, porque "Puigdemont y otros dirigentes decidieron dejar el partido que ellos mismos fundaron para irse a JxCat". Por el otro, porque Torra apostó por "una remodelación del Govern que deja fuera a un partido" que le daba apoyo, decisión que ha considerado "ni neutra ni gratuita".

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