Dos meses después de la puesta en marcha de los juzgados especializados en violencia doméstica, Barcelona estrena hoy su tercer juzgado, aunque sólo tendrá horario de tarde. El Consejo General del Poder Judicial aprobó a mediados de agosto la nueva apertura y la justificó como un «refuerzo urgente» para agilizar la tramitación del enorme volumen de denuncias.

La decisión no ha sorprendido mucho porque jueces y funcionarios alertaron antes de la entrada en vigor de la nueva ley de violencia doméstica de futuros colapsos ante los escasos recursos humanos y técnicos. Y el nuevo juzgado viene a darles la razón, aunque en julio el Tribunal Superior de Justícia ya apuntó que la ciudad necesitaba cuatro juzgados.

El nuevo juzgado se ubicará también en la calle Veneçuela del distrito de Sant Martí, y abrirá de tres de la tarde –justo cuando, en teoría, bajan la persiana los otros dos– a ocho.

Críticas sindicales

De «nueva chapuza» ha calificado el sindicato CSI-CSIF la apertura del nuevo juzgado. Sergio Silva criticó ayer que el juzgado entre en marcha «sin que se sepa la retribución» que recibirán los cinco funcionarios nombrados.

Para Silva, la mejor opción era alargar la jornada de funcionarios que ya trabajan en los dos juzgados de violencia y compensarlos económicamente. El sindicato critica que el personal del nuevo juzgado no tiene formación sobre violencia.

Madrid estrena el cuarto

El de Barcelona no es el único juzgado especializado en violencia doméstica que abre puertas hoy. El Consejo del Poder Judicial dio luz verde a la creación del cuarto juzgado en Madrid, pero, a diferencia del barcelonés, no se ha diseñado como un mero refuerzo sino que su funcionamiento se equipara con los servicios habituales de las oficinas judiciales. La ampliación de este tipo de juzgados coincide con el agosto negro vivido en España, en el que han muerto seis mujeres a manos de sus parejas. De hecho, algunos estudios señalan que en verano y otros periodos vacacionales se produce un aumento de los casos de violencia por la mayor convivencia.