La Covid-19 acaba con el 15% de los bares y restaurantes de Barcelona

Los bares, como este de Gràcia, deben limitar el aforo a la mitad.
Los bares, como este de Gràcia, deben limitar el aforo a la mitad.
MIQUEL TAVERNA

1.350 de los aproximadamente 9.000 bares y restaurantes que había en la capital catalana antes de que la Covid-19 empezara a hacer estragos, el 15%, han cerrado. De los que han quedado, el 40% tiene sobre la mesa la posibilidad de hacerlo. Y de los que no contemplan la opción de desaparecer, seis de cada 10 deberán recortar personal. Este es, según el Gremio de Restauración de Barcelona, el panorama que ha dejado el coronavirus en el sector, que además, vivió un agosto especialmente duro, pues el turismo, muy reducido por la pandemia, compensó menos que otras veces la marcha de muchos barceloneses de vacaciones.

"Las administraciones públicas han perdido el control de la situación frente a los rebrotes", apunta Roger Pallarols, director de la entidad. Denuncia también que ha habido una "dejadez de funciones" por su parte en la "lucha contra la pandemia económica" y pide un plan de la Generalitat para proteger a la restauración.

Ante las restricciones por el coronavirus en bares y restaurantes, que deben respetar medidas como acotar la ocupación, dejar dos metros entre mesas o cerrar antes de lo habitual, a la una de la madrugada, las terrazas, señala Pallarols, habían acontecido "la tabla de salvación". Y es que mientras que en el interior de los locales se pedía limitar el aforo a la mitad, en el exterior no había límite. Sin embargo, una resolución publicada en el Diari Oficial de La Generalitat (DOGC) el pasado 1 de septiembre obligó también a aplicar ese 50% máximo a las terrazas, norma que el gremio rechaza y piensa recurrir.

No es la única queja que tiene la organización relacionada con los espacios al aire libre de los establecimientos. Pallarols lamenta también la "lentitud preocupante" del proceso para conseguir un permiso del Ayuntamiento para instalar terrazas en lugares donde no se podía o ampliarlas, posibilidades que abrió el Consistorio frente a la crisis. Apunta que las resoluciones se hacen esperar "más de dos meses" y reclama "corregir de manera inmediata". "La gente necesita terrazas ahora, no en noviembre", señala.

Asimismo, denuncia que en el conjunto de la ciudad hay una media de un 30% de denegaciones, porcentaje que se eleva al 75% en Ciutat Vella y al 55% en Gràcia, pues son distritos donde predominan las calles estrechas.

Ante estas diferencias entre zonas, 140 responsables de establecimientos reactivaron hace aproximadamente un mes una entidad que llevaba cuatro años inactiva. Se trata de la Asociación de profesionales de bares i restaurantes de Gràcia, cuyo portavoz, Alberto Barros, asegura que a 31 de julio, 260 locales del distrito habían solicitado instalar o ampliar terrazas y solo 30 habían conseguido permiso. Un centenar había obtenido un no como respuesta, mientras que el resto estaban a la espera de una resolución.

Barros no solo critica el elevado volumen de denegaciones y la lentitud del proceso burocrático, sino también, que los criterios para conceder autorizaciones son contradictorios. "A mí me dijeron que no podía tener una terraza frente a mi local porque tengo un aparcamiento de motos delante, mientras que en la calle Bonavista eliminaron uno para que se pudiera instalar una", se queja.

Por otro lado, reclama "ayudas directas" al Gobierno para los bares y restaurantes, que estuvieron tres meses cerrados en el inicio del confinamiento y que entre junio y agosto, dice, facturaron "un 60% menos" que en los mismos meses del año pasado. "Hay gente de la asociación durmiendo en el almacén de su local porque le han quitado el piso", asegura.

Para hacerse oír, la entidad organiza cada miércoles a las 18 horas una concentración de restauradores en la plaza de la Vil·la de Gràcia.

Otro de sus integrantes, Miquel Parcerisas, propietario de un bar en la plaza de la Revolució, apunta: "Si por cuestiones sanitarias limitan nuestro trabajo, vale, pero que ayuden. No puede ser un sálvese quien pueda. Las administraciones nos pasan su responsabilidad".

Así ven la situación restauradores y clientes

Alberto Barros, propietario de dos restaurantes

"Soy portavoz de la Associació de professionals de bars y restaurants de Gràcia. En la última reunión de la junta, cuatro de ocho personas dijeron: o hay un cambio radical o no llego a diciembre sin cerrar".

Alberto Barros, propietario de dos restaurantes.
Alberto Barros, propietario de dos restaurantes.
MIQUEL TAVERNA

Montse, Cecilia y Modest, clientes

"No vemos que limpien mucho más las mesas que antes de la Covid pero no le damos mucha importancia. Tenemos dudas de hasta qué punto es cierto lo que dicen los políticos. Antes la mascarilla no era obligatoria y ahora sí".

Montse, Cecilia y Modest, tomando algo.
Montse, Cecilia y Modest, tomando algo.
MIQUEL TAVERNA

Toni, Julia y Adriana, clientes

Acatamos las normas que dicte el Gobierno porque no somos técnicos, pero no nos preocupa mucho contagiarnos. Al final todo el mundo pasará el coronavirus si no hay una vacuna pronto".

Toni, Julia y Adriana, en una terraza.
Toni, Julia y Adriana, en una terraza.
MIQUEL TAVERNA

Terrazas y humo

El director del Gremio de Restauración de Barcelona, Roger Pallarols, asegura que pese a la prohibición de fumar al aire libre si no se puede mantener una distancia de seguridad de dos metros, la mayoría de terrazas no han vetado el tabaco

El motivo, dice, es que las mesas están suficientemente separadas y la convivencia entre fumadores y no fumadores "es buena". 

Sin embargo, hay quien ha optado por prohibirlo, como el propietario de un bar de Gràcia, que dice que lo decidió "para evitar problemas".

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