En Málaga se fuma menos, pero las tabaqueras no pierden dinero. La Ley Antitabaco entró en vigor el 1 de enero de 2006. Antes, durante los 10 primeros meses de 2005, en la provincia se vendieron 171 millones de paquetes de tabaco. De enero a octubre de este año, 153 millones. La reducción del consumo es del 10%.

Sin embargo, la facturación no ha disminuido. En los 10 primeros meses de 2005 la recaudación ascendió a 393,7 millones de euros. En el mismo periodo de este año se han superado estas cifras hasta alcanzar los 403,4. La causa es el encarecimiento del precio de las cajetillas.

Los estancos de la provincia consultados por este periódico corroboran estas estadísticas. Indican que la venta de cigarrillos ha decrecido, pero que ha aumentado un poco la de tabaco para liar porque es más barato.

Los datos indican que 2006 fue un momento clave en el consumo de esta droga. Entre 2002 y 2005, la venta aumentó a un ritmo de 6 millones de cajetillas al año. Desde 2006, el humo va cuesta abajo.

Una aplicación "irregular"

A pesar de esto, el jefe de sección de la Medicina Preventiva del hospital Carlos Haya, Salvador Oña, recalca que la Ley Antitabaco es una medida insuficiente. "Se ha aplicado de forma irregular y no se han seguido las recomendaciones científicas sobre el tabaquismo. Tras la entrada en vigor, aumento un 3% el número de personas que dejaron de fumar, pero actualmente el número de fumadores en España se mantiene e incluso aumenta un poco".

Oña subraya que otros países europeos, como Gran Bretaña, Irlanda o Italia, han establecido la prohibición total de fumar en los espacios públicos, mientras que en España únicamente se prohibe en los locales de más de 100 metros cuadrados (aunque se pueden habilitar zonas de fumadores). Los establecimientos de menor superficie no están sujetos a esta limitación contra humos.

"Además, el aumento de los impuestos sobre el tabaco se ha demostrado como una de las mejores maneras para retrasar la edad de inicio en el consumo", explica Oña. Según el especialista, los primeros contactos con el cigarrillo se producen a los 12 ó 13 años. "El consumo de hachís en la adolescencia ayuda a iniciarse en el tabaco". Los científicos consideran que una persona se convierte en adicta tras consumir 300 cigarrillos (cada cajetilla trae 20 unidades).