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¿Son necesarios los aditivos en los alimentos? Estos son los que tienes que evitar

Algunos dulces contienen partículas microscópicas de aditivos.
Algunos dulces contienen partículas microscópicas de aditivos.
GTRES

La Unión Europea tiene aprobados un total de 400 aditivos alimentarios, la mayoría de ellos completamente inofensivos. Sin embargo, conviene saber identificarlos para poder deducir si son o no son necesarios. 

Todos los aditivos tienen la función de mejorar algún aspecto de los alimentos, tales como la conservación o la textura. Así, entre sus utilidades destacan, según la Organización de Consumidores y Usuarios, los siguientes: 

  • Conservar los alimentos.
  • Facilitar su fabricación.
  • Mejorar su aspecto o textura.
  • Aumentar o mejorar su sabor.
  • Compensar la escasez de algunos ingredientes.

A pesar de esto, algunos aditivos no son necesarios en los alimentos, por lo que la OCU ha separado aquellos que son imprescindibles, de aquellos aditivos que conviene reducir, así como de los que no son innecesarios.

Aditivos necesarios

Muchos aditivos son imprescindibles en algunos alimentos para evitar que se estropeen por el crecimiento de moho o bacterias o por oxidación. Son los antioxidantes (E-3XX). Todos sus nombres empiezan por la letra E y el 3 seguido de otras cifras.

Lo que hacen es evitar que el alimento se oxide, lo cual produce alteraciones del color o del sabor y la pérdida de nutrientes. Así, en este grupo aparecen algunas vitaminas, como la vitamina E y la C. 

Por otro lado, los galatos (BHA y BHT) son unos antioxidantes de síntesis que cada vez se usan menos y estos son los que pueden dar problemas si se consumen en gran cantidad:

  • E-310
  • E-320
  • E-321

Por su parte, los fosfatos (desde el E-338 hasta el E-343) no son exactamente antioxidantes, ya que se utilizan para corregir la acidez, y sobre todo para mejorar la capacidad de retención de agua. Su uso en exceso pude interferir en la absorción de calcio. 

También están los aditivos de recubrimiento, que se aplican en un alimento para tapar sus poros y evitar que produzcan gérmenes. Así, el alimento dura más tiempo sin secarse ni perder sus aromas. 

Los ácidos, bases y sales, cuyos nombres empiezan por E y el número 5, seguidos de otras cifras, aumentan la acidez del alimento para así evitar que surjan mohos o bacterias y para evitar que cambie el color cuando se cocinan.

Aditivos que conviene reducir

Hay algunos aditivos que deben usarse solo cuando no sea posible evitarlos. En primer lugar, los aditivos para texturas, cuyos nombres empiezan por E, seguidos del número 4 y otras cifras. Se usan para añadir agua en lugar de grasas y azúcares, consiguiendo así alimentos con menos calorías.

Por otro lado, los conservantes (letra E seguida del 2 y otras cifras), sirven para conservar mejor productos frescos, ensaladas y salsas que no se pueden esterilizar. No hacen falta en productos en conserva o congelados. Además, el ácido benzoico y sus sales pueden provocar reacciones alérgicas. Estos son sus códigos:

  • E-210
  • E-211
  • E-212
  • E-213

También entran en esta lista los sulfitos, que son conservantes a los que algunas personas son alérgicas y están incluidos en la lista de alérgenos de declaración obligatoria: 

  • E-220
  • E-221
  • E-222
  • E-223
  • E-224
  • E-225
  • E-226
  • E-227
  • E-228

Los edulcorantes (desde el E-950 hasta el E-969), sustituyen al azúcar en los alimentos con bajas calorías. Entre los más recientes están el neotamo (E-961) y el adventame (E-696), edulcorantes sintéticos muy potentes. Hay que saber que existen edulcorantes naturales, como la estevia (E-960), pero que también tienen dosis máximas y riesgos si se supera.

Por último, los nitritos y nitratos se usan en embutidos y otros productos cárnicos. Si se combinan en nuestra dieta con aminoácidos, pueden formar nitrosaminas. Se usan para evitar el crecimiento de Clostridium botulinum, una bacteria que puede ser mortal. Por lo tanto, sus beneficios son mayores que los riesgos: 

  • E-249
  • E-250
  • E-251
  • E-252

Aditivos innecesarios

Esta lista de aditivos está compuesta en la mayoría por aditivos "estéticos", que mejoran el sabor y el color, pero no tienen ningún efecto más allá. Para evitarlos, hay que reducir el consumo de aperitivos, refrescos, precocinados, salsas y charcutería. 

Por un lado, los colorantes alimentarios (letra E, seguida del 1 y otras cifras) se utilizan para "maquillar" lo que nos comemos y que tenga mejor aspecto. Son muy habituales en gominolas y refrescos.

Los azoicos, por ejemplo, pueden producir alergias. Además, algunas investigaciones los han relacionado con hiperactividad. Así, la UE decidió que los productos envasados adviertan de esta posible relación. Estos son: 

  • E-102
  • E-104
  • E-110
  • E-122
  • E-124
  • E-129

Por otro lado, los potenciadores del sabor (del E-620 al E-650) se usan, sobre todo, para sabores cárnicos, y pueden estar ocultando la ausencia de algún ingrediente de calidad. Acostumbran al consumidor a sabores artificiales y se relacionan con el "síndrome del restaurante chino", una especie de reacción alérgica muy controvertida pero que está descrita clínicamente. 

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