Detractores y partidarios de Iglesias y Montero se concentran ante su casa en Galapagar

Varias personas golpean cacerolas en señal de protesta junto al cordón establecido por la Guardia Civil en un perímetro de varias manzanas alrededor de la vivienda de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar.
Varias personas golpean cacerolas en señal de protesta junto al cordón establecido por la Guardia Civil en un perímetro de varias manzanas alrededor de la vivienda de Pablo Iglesias e Irene Montero en Galapagar.
JOAQUÍN CORCHERO / EUROPA PRESS

Las caceroladas y protestas ante la vivienda del vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, se han convertido en la tónica habitual de los últimos meses. Tras suspender sus vacaciones en Asturias al recibir insultos y amenazas después de que su destino se hiciera público, Iglesias y Montero se han encontrado a las puertas de su casa de Galapagar con una cacerolada, pero también con otro grupo de personas que han acudido para manifestar su apoyo a los dirigentes de Podemos.

Los manifestantes partidarios de Iglesias y Montero han mostrado una pancarta con la frase "Irene y Pablo, fuerza, no os dejaremos solos", así como diversos carteles de apoyo y caretas con los rostros de ambos.

Este colectivo contrastaba con el que viene siendo habitual frente al chalet de Iglesias y Montero: manifestantes surtidos con cacerolas y envueltos en banderas de España.

Tal y como se puede ver en imágenes mostradas en redes sociales, los dos grupos han permanecido separados por una cinta policial y varios efectivos de la Guardia Civil, que han vigilado que no hubiese enfrentamientos entre ambos.

Hace unos días, tras cancelar sus vacaciones en Asturias, Iglesias estallaba en Twitter contra los ataques que recibe su familia por parte de la extrema derecha: "Lo que hace a nuestra familia la extrema derecha y ciertos medios es grave, pero hay que poner cada cosa en su contexto. Hay gente que ha pagado con su libertad, con su vida o con torturas defender sus ideas y hacer política. No es nuestro caso. No hay derecho a que mis hijos tengan sufrir las consecuencias del compromiso y las tareas políticas de sus padres, pero hay millares de niños en situaciones mucho más vulnerables. No va conmigo el victimismo", ha escrito en un extenso hilo en la red social.

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