Junior
Junior, en una foto de archivo (KORPA) KORPA

Conocido bajo el nombre artístico de "Junior", Antonio Morales lideró la escena musical española de los años sesenta y parte de los setenta al frente de Los Brincos y del dúo Juan y Junior.

Mi vida ha sido muy exótica y se prestaba a un libro

Su matrimonio con una de las actrices y solistas más populares del momento, Rocío Durcal, no hizo más que avivar esa fama.

Ahora, dos años y medio después de la muerte de su esposa, Morales publica su  biografía (Mucho antes de dejarme), un libro que comenzó como una propuesta de la editorial Martínez Roca para reescribir la vida de Durcal, pero que luego pasaría a convertirse en un recorrido por la trayectoria de su marido "ya que mi vida ha sido muy exótica y se prestaba a ello",  explica Junior.

A lo largo de más de 300 páginas, el músico relata su infancia en Filipinas, su relación con Rocío -a quien conoció como la novia de su amigo y compañero Juan Pardo-, sus principios en la música, sus vivencias como sex symbol de la época o de su relación con sus hijos. También de una pequeña infidelidad amorosa -la única en su vida, asegura el cantante- con la actriz Vilma Santos, actual alcaldesa de Lipa en Filipinas, y que se produjo cuando él compartía reparto junto a ella en una película.

Libro de Junior¿Se arrepiente de haber contado ciertos detalles en el libro?

No me arrepiento. Lo único que hice fue echarme una piedra encima contando una cierta infidelidad que tuve cuando estaba casado con Marieta, pero que no tuvo ninguna trascendencia. Mi matrimonio con Marieta fue auténtico, el único válido, y duró hasta su último momento. Eso es lo que vale. Conté esa infidelidad para no mostrarme en todo el libro como un niño bueno. 

Parece que a sus hijos no les ha gustado. No fueron a la presentación de la obra.

No lo entiendo, yo no me meto en la vida de ellos ni en las broncas que hayan podido tener mi hijo Antonio con su ex, o mi hija Carmen con sus novios. Ellos estaban invitados a la presentación. También estaban invitados mi ex nuera, Edurne, que sí asistió con unos amigos. Me llevé una gran alegría al verla, al fin y al cabo es la madre de mis nietos. Y también fue Oscar Lozano. Aunque hayan roto sus relaciones con mis hijos, mantengo con ellos una buena relación. 

Tenía claro que la carrera de Rocío tenía más proyección que la mía

En un momento del libro también dice que Shaila  se preocupa más por usted que los otros dos.

Es la verdad, Shaila es más sensible que sus hermanos. Llevo un año y medio fuera de la clínica y Carmen y Antonio raramente me llaman por teléfono para ver qué tal estoy. Ha habido momentos en que me he sentido solo, que he necesitado su presencia, pero parece ser que ellos estaban ocupados.

Habla también de cómo comenzó en la música. Parece ser que en aquel momento eran los curas los que hacían de promotores musicales. 

Efectivamente, una parte del auge que tuvo la música al principio de los años 60 fue gracias a los curas que para atraer a la gente joven organizaban actuaciones y festivales en teatros y colegios mayores. A mi me ayudaron los curas de la Sagrada Familia. Luego, el circo Price. Y, luego, ya salimos fuera. 

En una ocasión salió  un reportaje tuyo en Fotogramas en el que aparecía en taparrabos. Tuvo mucho éxito. ¿Siguen siendo los ganchos de las revistas los mismos?

Sí, era un taparrabos de plástico. Fui un avanzado de mi época. Era muy osado, tenía 23 años. Ahora no lo haría, pero en esa época me salía de dentro. Yo viajaba y veía lo que se hacía fuera y España estaba muy atrasada. Era una forma de provocación que daba popularidad. Sí, supongo que ahora se utiliza de la misma manera.

En las fotos que ilustran el libro se  ve a Rocío y a usted envueltos en muchas pieles. ¿Cómo andamos de ecologismo?

Sí, aparecemos con unos zorros. Ahora mismo esos abrigos ya no los utilizo, están guardados en el armario porque son recuerdos. Pero en casa hoy en día soy ecologista. Hay que velar para que no se maten nutrias o visones.

En el libro parece que fue usted, y no Rocío, quien se ocupó más de los niños durante su infancia.

Tenía que cumplir una obligación. Tenía claro que la carrera de Rocío era más importante, que se podía expandir más, que tenía más proyección, y me consagré a ella. Yo estaba cansando de intentar relanzar mi carrera en España sin éxito. Y, además, no veo dónde está el problema en que un hombre cuide de sus hijos.