"¡Señora, ahora no puedo, tengo mucho trabajo!", gritaba el martes una enfermera mientras avanzaba por los pasillos saturados de las urgencias del Hospital Ramón y Cajal. Según confirmaron a 20 minutos fuentes hospitalarias, a las 12 de la mañana eran ya 42 los pacientes pendientes de ingreso para los que no había cama disponible en planta. Otra treintena de personas recibían tratamiento directamente en los pasillos. Algunas camas, incluso, se ubicaban delante de ascensores.

¡Señora, ahora no puedo, tengo mucho trabajo!

Ése es el caso del hijo de Alfonso (nombre ficticio), un joven al que previsiblemente este miércoles darán el alta y que lleva en el pasillo de urgencias desde que ingresó en el centro, el lunes por la mañana. Pero peor suerte corrió la madre de Esperanza (también nombre ficticio), de 72 años, a la que su hija tuvo que registrar dos veces. "Están tan saturados que no me han dejado entrar con ella y, al ser mayor, se ha olvidado de la mitad de las cosas... He tenido que volver a entrar por urgencias y hacer todo el trámite", contó a este diario a las puertas del centro.

La situación no era mejor en el Gregorio Marañón (39 pacientes esperaban cama) ni en el 12 de Octubre, donde otra treintena esperaban ingresados en pasillos, según denunciaron el martes CC OO y otros sindicatos del sector.

Con amenaza judicial

En el 12 de Octubre esperaba paciente el padre de Ángel, que ingresó aquejado de una trombosis el domingo de madrugada. Tras 36 horas de espera "nos ofrecieron trasladarnos al Clínico, pero no a planta, sino a los pasillos de urgencias", contó su hijo, quien explicó que tuvo que amenazar judicialmente al hospital para frenar el traslado de su familiar de unas urgencias a otras. Sólo el Hospital Clínico y La Paz presentaban el martes una "situación más normalizada", explicaron profesionales de los centros.

Los ocho nuevos hospitales no han hecho sino agravar aún más este problema crónico

Sindicatos y trabajadores de los hospitales saturados critican que la apertura de ocho nuevos hospitales no haya aliviado la carga asistencial que sufren. Y plataformas como MATS (Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad) van más allá y señalan que los nuevos hospitales no han hecho sino agravar aún más este problema crónico, ya que se han reducido las plantillas para derivar profesionales a esos centros. Además, tal y como ya publicó 20 minutos, hay patologías que los nuevos hospitales no atienden por urgencias.

Según los datos que maneja la gerencia del Ramón y Cajal, en los últimos seis meses, de marzo a septiembre (coincidiendo con las nuevas inauguraciones), este centro ha atendido 48 urgencias al día procedentes de otras áreas de salud (9.500 en total). La mayor parte, 1.116 casos, del nuevo Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda.

Sanidad explicó el martes que "se está produciendo un incremento de urgencias relacionadas con el periodo estacional y, dada la concurrencia de tres días festivos, la actividad programada habitual ha sido sustituida en parte por la atención urgente".

Argüelles pierde especialidades

El centro de especialidades de Argüelles, ubicado en la calle Quintana nº 11, tiene los días contados. Como ya ocurriera con su hospital de referencia, el Puerta de Hierro, los profesionales del centro esperan que el cierre se produzca "después de vacaciones" y que el personal sea trasladado al nuevo centro hospitalario Puerta de Hierro-Majadahonda. Según ha  podido saber 20 minutos, las instalaciones de la calle Quintana serán ocupadas por la empresa privada Capio y en ellas se instalarán las consultas externas de la Jiménez Díaz.