Una simulación prevé hospitales saturados en España a finales de septiembre

Personal sanitario traslada a una paciente en camilla en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid.
Personal sanitario traslada a una paciente en camilla en el Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid.
Jorge París

Un estudio financiado por el Instituto de Salud Carlos III basado en seguimiento de casos de coronavirus y simulaciones prevé de seguir el ritmo actual de contagios sin atajar una saturación de los hospitales españoles a finales de septiembre con la epidemia "fuera de control" y "en crecimiento exponencial".

Desarrollado por el profesor del área de óptica del departamento de Física de la Universidad de Murcia Antonio Guirao, aplica modelos epidemiológicos físico-matemáticos a datos oficiales, prevé que para esas fechas se alcance del orden de cien fallecidos diarios.

"Si bien la tasa de mortalidad parece haber decrecido mucho, desde casi del 10% en marzo-abril a aproximadamente un 0,5% actual, la situación es engañosa —dice en un comunicado—, ya que se detectan muchos más casos que al principio, en su mayoría asintomáticos o con síntomas leves, que antes pasaban inadvertidos", por lo que esa cifra de muertos se alcanzaría "si no se corrige la tendencia actual, teniendo en cuenta esa diferencia de porcentajes".

Resume que desde el final del estado de alarma los nuevos contagios diarios se han multiplicado por diez en menos de dos meses y se han acumulado 85.000 casos, lo que confirma la predicción de su modelo en el nuevo escenario.

Según el método que ya sirvió para explicar la evolución de la epidemia desde el inicio hasta su estabilización, a no ser que se logre atajar los rebrotes y frenar los contagios, con la tendencia actual a finales de agosto se superarían los 5.000 nuevos casos diarios y hacia final de septiembre se podría llegar a cerca de 20.000, lo que superaría incluso la incidencia que se alcanzó durante el pico de la epidemia a finales de marzo.

Así, desde que acabó el estado de alarma, el 21 de junio, hasta finales de septiembre se acumularían tantos casos como los sumados desde el inicio de la epidemia hasta el final de la desescalada.

En su balance explica que el confinamiento logró que el número de contagios siguiera una tendencia decreciente y bajara el número de personas a las que cada infectado podía contagiar de 2,5 a 0,8, por debajo de uno, el límite que marca el control de la epidemia.

Pero durante la desescalada, este número subió ligeramente y se mantuvo en uno durante junio con un promedio más o menos estable de unos 300 nuevos contagios diarios y a partir del final del estado de alarma esa cifra empezó a crecer hasta 1,3 y fueron necesarios solo 11 días para duplicar el dato de contagios diarios.

Aunque en esta etapa, el crecimiento es menos acelerado que al principio de la epidemia, cuando aún no se había puesto en práctica ninguna medida de control, el fenómeno sigue siendo exponencial y a medio plazo los contagios acaban disparándose igualmente, precisa.

Por todo ello, propone como estrategia óptima de control la acción combinada de medidas de barrera, higiene y distancia física con otras de rastreo eficaz y detección rápida de enfermos.

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