Las revelaciones más increíbles de la casa real británica del libro de Meghan Markle y el príncipe Harry

El príncipe Harry y Meghan Markle, en octubre de 2019.
El príncipe Harry y Meghan Markle, en octubre de 2019.
Dominic Lipinski / GTRES

Por fin ha llegado. Todo el mundo periodístico, principalmente, claro, el anglosajón, estaba deseando que llegase el pasado martes día 11 de agosto para que saliese a la venta Finding Freedom, la biografía de los duques de Sussex escrita por dos biógrafos de confianza: Omid Scobie, un experto en los asuntos de la realeza, y la periodista Carolyn Durand.

Es el único libro, por ahora, que sí ha sido autorizada por Meghan Markle y el príncipe Harry (no como aquel que está escrito por la misma persona que dijo que Isabel II fue concebida mediante inseminación artificial). Sin embargo, ellos niegan haber participado, aunque los autores aseguran que cada información de su círculo cercano está contrastada por al menos dos fuentes.

Ya durante algunas semanas antes han venido haciéndose algunos adelantos, fragmentos que daban a conocer cómo han sido los algo menos de cuatro años que han estado dentro de la casa real británica. Y con ellos hemos conocido algunos detalles que, sin lugar a dudas, habrán encantado a los amantes de los cotiquelleos de palacio.

Estamos hablando de un libro que sus autores han tardado en escribir alrededor de dos años y que en sus 320 páginas se descubren aspectos de la vida cotidiana del matrimonio, antes y después de tener al pequeño Archie, desde su historia de amor y cómo se fraguó hasta su salida de la monarquía de Reino Unido.

Entre aquellos anticipos se descubría, por ejemplo, no solo lo nerviosa que estaba Meghan Markle el día que conoció a su cuñada, Kate Middleton, sino también el regalazo que le hizo para romper el hielo y que dejó encantada a la duquesa de Cambridge: primero descubriendo cuál era una de sus aficiones más secretas y luego eligiendo un detalle perfecto para el gusto de la esposa del príncipe Guillermo.

Sin embargo, también se revelaba el inicio de la empeorada relación entre los hijos de Carlos de Inglaterra, que finalmente ha resultado ser una de las principales razones por la que han acabado yéndose del auspicio de Buckingham Palace.

Hermanos enfrentados

Por lo visto, se llegó a temer que este roce, que comenzó cuando el heredero le aseguró a su hermano pequeño que se tomara tiempo "para conocer bien a esta chica" (comentario que, también se dice en el libro, alejó a Harry de uno de sus mejores amigos), llegara a desestabilizar la manorquía británica.

Aunque la decisión directa fue que se rompiera el Fab Four y Harry y Meghan se mudasen el Palacio de Kensington y que fundaran su entonces marca Sussex Royal, "no es ningún secreto que el futuro de la monarquía depende casi exclusivamente de las cuatro personas que habitaban en el Palacio de Kensington", se asegura en el libro que dice una de las fuentes.

"La popularidad pública solo recae en ellos... No podíamos tenerlos en guerra", continúa, narrando además como todo esto iba cabreando a Harry, dado que todo el mundo se empeñaba en que no se manchara la imagen de su hermano mayor: "Harry estaba cabreado porque todo se desarrollaba de forma pública y gran parte de esa información era incorrecta".

"Hubo momentos en los que sospechó que las personas que trabajaban con su hermano estaban filtrando cosas para dejar bien a Guillermo, aunque eso significara echar a Harry a los buitres. Fue un momento confuso para él; no sabía ni a quién ni qué creer. Y él y Guillermo no se hablaban, lo que empeoró la situación", se asegura en el libro.

Esto derivó en uno de los momentos más tensos que se recuerdan en la casa real británica: el pasado Día de la Commonwealth, el último compromiso público de los Sussex, en marzo. Aquel día Meghan y Harry abandonaron el acto "dolidos", según el libro, pero que era algo que se podía intuir, pues hasta una lectora de labios descubrió aquella última conversación, que fue de todo menos familiar y amistosa. De hecho, llegó a salir cómo había llegado hasta las lágrimas Kate Middleton para intentar mejorar la relación entre los hermanos el día anterior, pero el libro solo habla de que aquel día la duquesa de Cambridge les apartó incluso la mirada.

La biografía también habla de cómo Meghan acabó "emocionalmente rota y exhausta" en su despedida de quien había sido su equipo, rompiéndose "al enfrentarse a la realidad". Fue en su penúlitmo compromiso, recibir a 22 alumnos becados por la Asociación de Universidades de la Commonwealth.

Tras el acto, se dio la vuelta y apareció Harry, que quería ver a su esposa. "Su aparición y la realidad de que el Sussexit estaba sucediendo llevaron a que saliera toda la emoción reprimida de Meghan", a quien le salió un "No puedo creer que esto sea todo" mientras miraba a algunos de los trabajadores que estuvieron con ellos todo el tiempo. Aún tuvo, por lo visto, tiempo para cambiarse y lanzar una última broma a su equipo: "¡El último sombrero por una buena temporada, amigos!".

El racismo de la aristocracia

No todo es malo, eso sí. Por ejemplo, el libro deja en muy buen lugar al príncipe Carlos, suegro de Meghan, al que ella considera "un segundo padre" y no solo porque fuera quien la llevase al altar. También a la reina Isabel II, quien ha apoyado siempre a la pareja, así como le dio a Meghan una de las más importantes clases de protocolo en Chester en 2018.

Aunque en el libro se explicita por ejemplo que si echaron a la primera niñera fue porque la encontraron teniendo una conducta "irresponsable y poco profesional", sin entrar en más detalles, también hay momentos para la crítica social con un componente más clasista.

Sobre todo a la hora de hablar del racismo dentro de la casa real británica, donde directamente dan nombres como el de la princesa Michael de Kent, quien apareció en la comida prenavideña que normalmente ofrece la reina Isabel II antes de sus días de asueto en Sandringham con un broche de claros tintes xenófobos.

En aquella primera toma de contacto de Meghan con algunas personas de la familia de su pareja, la esposa del primo de la monarca apareció con un pasador que representaba la cabeza de un joven negro adornada de piedras preciosas, una joya del siglo XVI perteneciente a la colección llamada Blackamoor y que ha sido objeto de controversia durante años.

Aunque en aquel momento Meghan "en el fondo de su mente se preguntaba si no se estaba enviando un mensaje en el broche del torso de un hombre africano con un turbante dorado y ropa ornamentada" lo cierto es que las diversas acusaciones posteriores contra la princesa en los mismos términos han terminado de confirmar las sospechas.

Tras ello, claro, el libro también habla de cómo los tabloides han hablado de ella con vocablos desagradables: "Meghan sintió como si algunos de los comentarios y las historias de los tabloides fueran algo mucho más profundo que un mero choque cultural: eran machistas y llenos de prejuicios. El racismo toma una forma diferente en el Reino Unido que en Estados Unidos, pero no hay duda de su existencia y de lo arraigado que está"

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