Idean un nuevo sistema electoral para mejorar la representatividad parlamentaria

  • Favorecería a los partidos pequeños de ámbito estatal.
  • La reforma no tendría que conllevar modificación de la Constitución.
  • El sistema mantendría una gobernabilidad similar.

Un grupo de investigación de la Universidad de Granada ha elaborado una propuesta de reforma del sistema electoral del Congreso de los Diputados que, sin necesidad de modificar la Constitución, equilibraría la representatividad de los partidos manteniendo la gobernabilidad.

La nueva fórmula de elección da las mismas posibilidades que el sistema electoral actual tanto a partidos que concentran sus votos en pocas circunscripciones como a los que los reciben dispersos en muchas de ellas, lo que favorece la representatividad de los mismos.

Además, mantiene una gobernabilidad similar a la que aporta el sistema electoral actual porque una pequeña parte de los escaños se asigna favoreciendo al partido vencedor, ha explicado a Efe el catedrático de Matemática Aplicada Victoriano Ramírez, que lidera la propuesta.

De la aplicación de este nuevo sistema electoral saldría un Parlamento del mismo tamaño que el actual -350 escaños-, aunque la propuesta parte de la hipótesis de que contara con 400. En virtud del sistema electoral actual, cada provincia tiene asignado de antemano el número de diputados que le corresponde en función de su población.

Si se mantiene el tamaño actual del Parlamento en 350 escaños, cada circunscripción tendría la misma representación que actualmente, y si se aumentase a 400, las provincias más pobladas aumentarían sensiblemente su representación.

El informe propone determinar primero el número total de escaños que debe recibir cada partido, en función de sus votos en cada circunscripción y también de sus votos totales. Al considerar los votos totales de los partidos, explica el catedrático, se consigue que cada voto a una formación tenga el mismo valor independientemente de la circunscripción de procedencia.

Además, partidos con un número similar de votos totales recibirían un número similar de escaños totales, lo que no ocurre en la actualidad. Si el tamaño del Congreso aumentase a 400, el número total de escaños de cada partido se determinaría asignando primero a cada formación política tantos escaños como recibe con el sistema actual.

A continuación se usarían en un segundo reparto 20 escaños adicionales para corregir la desproporcionalidad entre votos totales y escaños totales de los partidos, lo que haría que algunas formaciones aumentaran su asignación. En el caso de partidos pequeños de ámbito estatal, este nuevo reparto les permitiría pasar por ejemplo de uno a cuatro escaños.

Facilitar la gobernabilidad

En ese nuevo panorama, explica el catedrático, la gobernabilidad "sería muy difícil porque todos esos -nuevos- escaños habrían ido a parar a otros partidos que estaban infrarrepresentados", por lo que al darse ahora una proporcionalidad mucho mayor, las principales formaciones tendrían que recurrir a muchos partidos para lograr la mayoría absoluta.

Para corregir esta situación y facilitar la gobernabilidad, el estudio propone un último reparto de 30 escaños (hasta alcanzar los 400) que ya no se haría en proporción a los votos totales sino al "cuadrado" de los votos totales de los partidos, lo que evitaría que las formaciones pequeñas recibieran algún escaño más.

Hasta esta situación, el informe habría permitido conocer los escaños que debe recibir cada partido y cada provincia en total, por lo que ahora habría que cuadrar la asignación a través de la técnica de la biproporcionalidad. La propuesta, que el catedrático está dando a conocer en universidades españolas, busca fundamentalmente "dejar de perjudicar" a los partidos pequeños de ámbito estatal y equiparar su representatividad a la del resto pero manteniendo la gobernabilidad.

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