Sucedió en una autopista de Santiago de Chile. Un perro que trataba de cruzar la vía fue atropellado por un coche quedando malherido.

Otro perro se apercibió de su presencia, y sorteando el tráfico llegó hasta el animal moribundo y lo arrastró con la boca hacia un lugar seguro en el arcén de la carretera.

Debido al fuerte instinto de estos animales, y a su comportamiento social tendente a crear fuertes vínculos con otros individuos de la manada, el hecho de que un perro se 'juegue la vida' para rescatar a otro, no es ni mucho menos fortuito. Como escribe Claudio Gerzovich en El perro como especie social, "el grado de dependencia entre estos animales es muy alto".