"Nos han dejado tirados como a perros"

La familia de los niños fallecidos en El Salobral
La familia de los niños fallecidos en El Salobral

"Ahora lo que quiero es poder meter en el colegio a los dos hijos que me quedan. Porque aquí nadie ha venido. Ni los servicios sociales ni el Defensor del Menor, nadie", dice Francisco Vargas, el padre de los dos niños de uno y tres años que fallecieron carbonizados en viernes en el incendio de una chabola en el poblado de El Salobral (Madrid).

Francisco dice que al dolor por la muerte de sus hijos se le suma el "desprecio" que han sufrido él y el resto de personas que viven en las tres infraviviendas del camino de la Rabia, junto a la M-45. "Nadie nos ayuda. No tenemos ni para el entierro. Tendremos que reunir el dinero entre toda la familia".

"Nadie ha venido a hablar con nosotros, nos han dejado tirados como a perros. Nos han buscado la ruina", explicaba Francisco. En todo el día, no ha dejado de revisar una y otra vez el cuarto donde fallecieron sus dos niños, que se vio envuelto en fuego y humo en pocos segundos.

"Hemos pedido ayuda pero no nos hacen caso. "Es más, fue alguien del Iris [Instituto de Realojamiento e Integración Social] quien nos dijo que en este cortijo abandonado nos podíamos meter. Somos tres familias, 10 personas, y nos tienen que sacar de aquí como sea. No aguantamos más", se lamenta Francisco, en una entrevista publicada por El Mundo.

En sus 25 años de vida, nunca pensó que las administraciones iban a ser tan crueles con ellos. "Después de esta tragedia, nadie se ha dignado a venir a hablar conmigo. Se han olvidado de nosotros de una manera increíble", comenta indignado.

"Los que llegaron después tienen casa"

Aunque su familia fue de las primeras en asentarse en el poblado, relata Francisco, "no tenemos casa". "Nosotros éramos una de las primeras familias que se asentó en El Salobral.

Prácticamente fuimos los primeros en estar allí. Luego nos echaron de la chabola para construir una guardería de monjas. De ahí partimos a Logroño, y luego volvimos. Y nos encontramos con que mucha gente que llegó años después de nosotros tenían casa", asegura José, tío de Francisco.

Los niños se quedaron con la abuela

La abuela de los dos hermanos fallecidos explicó que los dejó solos en la misma , dormidos, mientras fue a atender a otros dos nietos, hermano de los primeros, que estaban en una casa cercana, y de repente vio que había fuego y no pudo rescatarlos.

Carmen expuso a los periodistas, emocionada, que ella estaba al cuidado de David y Francisco, el primero de un año y el otro de unos meses, a los que ha dejado solos, durmiendo, en su casa mientras ha ido a una casa cercana a atender a los dos hermanos de éstos, más mayores.

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