"Se sentía como si estuviésemos sobre un dragón": así fue la vuelta a la Tierra de los astronautas de la NASA

Los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley en la nave Dragon Endeavour de SpaceX.
Los astronautas Bob Behnken y Doug Hurley en la nave Dragon Endeavour de SpaceX.
SPACEX

Los astronautas de la NASA Bob Behnken y Doug Hurley, tripulantes de la cápsula Dragon Endeavour de SpaceX, regresaron el pasado domingo tras 62 en la Estación Espacial Internacional durante una histórica misión de la compañía dirigida por Elon Musk. Dos días después han revelado en la conferencia de prensa posterior cómo vivieron desde dentro el amerizaje en el Golfo de México tras un viaje de 19 horas, según recoge Business Insider.

Behnken ha explicado que "el aterrizaje fue más de lo que Doug y yo esperábamos" porque "me sorprendió la rapidez con la que se desarrollaron los acontecimientos", ya que entraron en la atmósfera a 25 veces la velocidad del sonido, y ha desvelado que "fue como si estuviéramos dentro de un animal".

"La Dragon jadeó y resopló con fuerza en el camino hacia la órbita, se sentía como si realmente estuviésemos viajando sobre un dragón", ha asegurado el astronauta, que ha señalado que la nave no sonaba como una máquina, sino "como si un animal estuviera atravesando la atmósfera, resoplando con el sonido de los propulsores y el ruido atmosférico".

Además, también hablaron sobre los instantes que resultan clave en el proceso de aterrizaje como la separación de la cápsula y la apertura de los paracaídas, lo que provoca unas sacudidas cuya sensación es "muy parecida a ser golpeados en el respaldo de la silla con un bate de béisbol", según explicó Behnken.

La primera gran convulsión llegó al desprenderse de una parte que ya no era necesaria: el tronco, compuesto por los tanques de combustible o los paneles solares, entre otras cosas. Una vez dentro de la atmósfera, la nave "cobró vida", ha afirmado el astronauta, que cuenta que en este momento dispararon el propulsor para mantener la dirección. Behnken revela también que tanto él como su compañero podían escuchar la atmósfera resonando a su alrededor. 

"Mientras tratas de controlarla, tu cuerpo no para de tambalearse", señala el hombre, que explica que la fuerza de la gravedad les impidió ver a través de las ventanas de la cápsula de la nave la capa de plasma abrasadora de un "tono rosado muy fino". Poco después consiguieron amerizar sobre el agua, lo que "fue un gran alivio para ambos", según ha subrayado Behnken.

No ha sido lo único que los astronautas han desvelado en la rueda de prensa, y es que entre risas han reconocido que se dedicaron a hacer bromas telefónicas a través del teléfono satélite del que dispone la nave para entretenerse durante el tiempo que duró su rescate, informa La Vanguardia. "Fue bastante divertido, la verdad", ha admitido Hurley, que ha afirmado que será el propio Elon Musk el encargado de pagar la factura telefónica.

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