Sánchez defiende la monarquía y "el pacto constitucional" frente a los ataques de sus socios de Podemos

  • El presidente aseguró que su Ejecutivo considera "plenamentemente vigente" el pacto constitucional de 1978.
Pedro Sánchez ofrece la habitual comparecencia antes de las vacaciones.
Pedro Sánchez ofrece la habitual comparecencia antes de las vacaciones.
Chema Moya / EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este lunes en una rueda de prensa tras al Consejo de Ministros para hacer balance de los siete meses de Gobierno. Pero en esta ocasión, en la tradicional comparecencia de verano valorar el curso político, lo de menos fue recordar las medidas tomadas y las que están por venir. El asunto indiscutible de la intervención del jefe del Ejecutivo fue la marcha de España del rey emérito Juan Carlos I, anunciada este lunes por la Casa Real. 

Fue durante el turno de preguntas de los periodistas cuando Sánchez se pronunció al respecto, ya que su intervención se ciñó a cuestiones políticas, marcadas este año por la pandemia de coronavirus que golpea a España y al resto del mundo desde hace meses y la consabida crisis económica que ha traído la emergencia. 

Las apreciaciones del presidente sobre la decisión del monarca emérito dejaron varios titulares que se pueden reducir en una frase: cierre de filas en torno a la Corona del Gobierno en bloque. Sánchez enterró así las diferencias de criterio que habían surgido desde el comunicado de la Casa Real entre los socios de Gobierno, PSOE y Unidas Podemos. 

Porque desde un primer momento, la valoración de los morados respecto a la marcha de don Juan Carlos distó un abismo de la manifestada por los socialistas. Mientras los primeros calificaron la decisión de "huida" y de "actitud indigna", de acuerdo con el vicepresidente segundo Pablo Iglesias, Moncloa hizo un anuncio institucional valorando "el sentido de la ejemplaridad y la transparencia" del actual Jefe del Estado, el rey Felipe VI. 

La distancia entre pareceres creció aún más este martes por la mañana, cuando la ministra de Igualdad, Irene Montero, aseguró que antes del anuncio de la Casa Real Unidas Podemos no había recibido ninguna información. "Desde luego no es una decisión (la de la marcha de España) que se haya tomado en el Gobierno. Respeto las decisiones del PSOE, pero no es una decisión que haya tomado el Gobierno de coalición", aseguró Montero en una entrevista. 

Durante su comparecencia, Sánchez quitó hierro a este asunto y aseveró que el Ejecutivo que preside considera "plenamentemente vigente" el pacto constitucional, lo que implica el respaldo a la monarquía parlamentaria, uno de los pilares sobre los que se cimenta la Constitución de 1978.

Sobre la cuestión de no haber avisado a su socio de los planes del monarca emérito, que al parecer la Presidencia del Gobierno conocía desde hace varias semanas porque ha participado de la decisión, el jefe del gabinete no dio muchas pistas. 

En este sentido, Sánchez mencionó la discreción que debe mantener como presidente respecto a sus despachos con la Jefatura del Estado. A este mismo plano de la confidencialidad debida ciñó su papel en el anuncio sin precedentes hecho público el lunes por la Casa Real. El presidente también eludió comunicar dónde se encuentra actualmente don Juan Carlos, aunque en este caso aseguró que era una cuestión que simplemente desconocía.

Defensa de la Corona en torno a cinco puntos

La defensa de la decisión del rey emérito que hizo el presidente del Ejecutivo tuvo una clara clave de bóveda: diferenciar entre Felipe VI y su progenitor. En primer lugar, Sánchez mencionó el "absoluto respeto" que el Gobierno debe tener a la resolución adoptada por la Corona. A su juicio, supone un "distanciamiento" de las presuntas conductas no ejemplares de don Juan Carlos que podrían encontrar un reproche penal, dado que hay hasta tres investigaciones judiciales abiertas vinculadas a él

En segundo término, el líder socialista quiso desligar las conductas del padre de Felipe VI de la Corona. "No se juzga a instituciones, se juzga a personas. Don Juan Carlos ha dicho que está a disposición de la justicia, si fuera necesario, como cualquier otro español", aseveró el presidente, que añadió: "La respuesta (a este asunto) ha sido la de una democracia vigorosa".

Sánchez insistió en la necesidad de unas instituciones "robustas", ejemplares y transparentes porque el país "necesita de estabilidad". "La línea marcada por la Casa Real es, a mi juicio, la adecuada", insistió.

Un nuevo marco presupuestario para superar la crisis

Aunque el abandono del país del rey emérito fue el asunto principal de la comparecencia de Sánchez, se trataron otras cuestiones no menos importantes, entre los que figura el cumplimiento del acuerdo de gobierno PSOE-Unidas Podemos. 

El presidente aseguró que de los 428 compromisos que pactaron, más del 55% habían sido activados hasta el 31 de julio. Además, mostró su confianza en poder cumplir el 17,3% de las medidas a finales de este año y "a pesar de las circunstancias absolutamente excepcionales" que está viviendo el país por el coronavirus.

Sánchez insistió en que el Gobierno central es "fructífero" y enfatizó que la legislatura actual será "larga" porque el compromiso que han adquirido ambos socios es "firme".

Sobre la crisis de empleo y productiva derivada de la pandemia, el presidente ofreció algunas consideraciones. El líder del Ejecutivo aseguró que la economía se acelerará en los años 2021 y 2022 y vaticinó que, incluso, en 2023 podría superar los índices pre-Covid. 

Para lograr este horizonte, el Gobierno ultima una batería de medidas de estímulo, entre las que se incluye el impulso de las infraestructuras, la reorientación del Plan de Vivienda hacia alquileres "asequibles" y la rehabilitación de edificios, un nuevo plan de internacionalización de la economía, una revisión de la fiscalidad de la alimentación o cuestiones relacionadas con el reto demográfico.

En este punto, el presidente mencionó la importancia de contar con un marco presupuestario, ya que el actual data de 2018. "Es tarea del Gobierno elaborar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, y es tarea de la oposición arrimar el hombro".

Las futuras cuentas, que Sánchez quiere aprobar este año, tendrán como "base" los acuerdos del Gobierno de coalición y se complementarían con las aportaciones de otras fuerzas políticas, según indicó. 

Está por ver cómo cristaliza esta intención del presidente con la oposición y cómo va influyendo la evolución de la pandemia en el panorama económico. Pero será ya en septiembre, cuando se inaugure un nuevo curso político.

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