Franklin Mariño Sánchez, otorrino: "Las consultas están llenas de personas con anosmias y con hiposmias por la Covid"

Fotografía de archivo del doctor Franklin Mariño.
Fotografía de archivo del doctor Franklin Mariño.
HOSPITAL RAMÓN Y CAJAL

Franklin Mariño Sánchez es otorrino en el hospital Ramón y Cajal, donde las consultas por alteraciones del olfato se han "disparado" en los últimos meses a causa de la Covid. Los pacientes no acuden solo por anosmia (pérdida total del olfato), sino por otros fenómenos tan extraños como que las comidas de siempre tengan olores y sabores diferentes, incluso desagradables. Aquí un spoiler: no solo pasa con el SARS-CoV-2. 

¿Hay pacientes que perdieron el olor y el sabor por el coronavirus y ahora que lo han recuperado se quejan de que todo huele y sabe diferente? ¿Tienen constancia de esto?

La gran mayoría de los pacientes lo recupera en el primer mes completamente y vuelven a tener un olfato normal, pero hay un porcentaje -en los estudios actuales ronda en torno a un 10%- que no lo recuperan totalmente. Puede ser que haya una pérdida de la intensidad, en ese caso hablamos de hiposmia. Y dentro de esta hay varios tipos, como la parosmia, que es cuando hueles una cosa y detectas un olor diferente al real, o la fantosmia...

¿Fantosmia?

Sí. Es un olor fantasma, un olor que no existe. Por ejemplo, puede estar una persona respirando un aire normal y que de repente le huela todo a quemado. Es un olor que no existe, como si fuera una alucinación.

¿Y la parosmia entonces?

Cuando lo detectas diferente. Tengo muchos pacientes que me dicen 'mi perfume me huele como a azufre, como a cañería.

¿Habían visto esto antes del coronavirus?

Sí, es algo muy frecuente en anosmias posvirales. Lo que pasa que ahora con el coronavirus se han disparado. Tenemos las consultas llenas con personas con anosmias e hiposmias.

¿Por qué pasan estos fenómenos?

Probablemente estén relacionadas porque ha habido un daño parcial del sistema del olfato, que no es que se haya perdido totalmente sino que quedan algunas fibras pero de alguna manera o bien se están regenerando de forma anómala o bien han sido dañadas parcialmente y por eso se perciben los olores de una forma extraña. El sistema del olfato es muy complejo porque depende de muchas estructuras a nivel cerebral y de muchas conexiones con otras partes del cerebro. También cuando se regenera puede dar lugar a que las percepciones sean diferentes.

¿Los pacientes terminan recuperando el olor?

No sabemos exactamente cuál es el pronóstico real de este virus porque es nuevo, pero sí sabemos gracias a otros virus respiratorios que también afectan al olfato que esto se podría recuperar incluso más de dos años después de haber pasado la infección. Nosotros tenemos pacientes que por un virus respiratorio de un resfriado común han perdido el olfato e incluso dos años después lo han recuperado. Es una recuperación que es muy lenta y que es paulatina.

Habla todo el rato del olfato, pero muchos pacientes se quejan de que los sabores también son diferentes ahora.

En realidad es secundario a la afectación del olfato. El sabor de las comidas depende no solamente del gusto, que es lo que nos dice si un alimento es dulce, amargo, ácido o salado, sino también depende del nervio olfatorio, que es lo que nos va a decir si lo que estamos comiendo es pollo, carne... Entonces, cuando tenemos afectado el olfato, casi siempre afecta al sabor de las comidas, aunque esté preservado el gusto.

¿Qué cuentan los pacientes en consulta?

Muchos dicen que la comida les sabe a lo mismo y que es un sabor raro que no pueden definir, que no es el sabor habitual. Y es porque ha habido un daño parcial. Lo que dicen muchos es que primero perdieron el olfato totalmente y luego lo comenzaron a recuperar poquito a poco y empezaron a notar estos olores raros. Yo por mi experiencia, por lo que he visto en otros virus respiratorios, es que muchas veces esto es parte de la recuperación, que al principio regenera como en unas vías que son un poco anómalas pero que al final acaba siendo un olfato normal.

Por ejemplo cuando hay una parálisis facial y el nervio se está regenerando, a veces se empiezan a producir movimientos anormales o movimientos involuntarios, como parpadeos o lagrimeo involuntario y eso es por la regeneración anómala del nervio facial. Eso podría ser una explicación en cierta manera de por qué se producen estas parosmias.

¿Cómo tratan a los pacientes?

El único tratamiento que ha demostrado ser efectivo en los virus respiratorios, que todavía está en estudio si será efectivo con el coronavirus, es el entrenamiento olfativo, que consiste en someter al paciente a ciertas sustancias olorosas varias veces al día y hacer una especie de rehabilitación del olfato. Entonces el paciente tiene que pensar y evocar recuerdos sobre los olores, cómo los olían antes y tienen que someterse al olor en un periodo prolongado, mínimo de tres a seis meses. Eso es lo único que ha demostrado en otros virus respiratorios que acelera la recuperación. Es lo que estamos haciendo ahora.

Una parosmia ¿en cuánto tiempo se suele curar?

Pues eso es muy variable, porque cada paciente es un mundo. Hay pacientes que lo recuperan más progresivamente a lo largo de meses y suele ser lo habitual y hay otros pacientes que he visto que dicen un día que ya han recuperado el olfato y que lo normalizan. Pero en la mayoría es un proceso muy lento, estamos hablando de tres o seis meses mínimo y eso con tratamiento, sin tratamiento puede ser mucho más lento. Cuanto más severa es la anosmia, cuanto mayor afectación hay, el pronóstico empeora bastante. 

¿Lo terminarán recuperando o habrá gente que no lo recuperará nunca?

Pues es lo que no sabemos todavía con el coronavirus. Pero con otros virus respiratorios sí hay gente que no lo recupera nunca. Son un porcentaje muy pequeño pero sí que existe gente que lo ha perdido para siempre. Sí que es importante acudir a un especialista para empezar a tratar este tema.

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