Coloridos, inteligentes y parlanchines. ¿Qué hay que tener en cuenta para convivir con un loro en casa?

  • Un loro nos acompañará, literalmente, durante toda la vida. Los más longevos pueden alcanzar los cien años.
  • Conviene que salga diariamente de su jaula para ejercitarse, jugar y pasar tiempo de calidad con su propietario. 
Un loro con su característico y colorido plumaje.
Un loro con su característico y colorido plumaje.
PIXABAY

Son simpáticos, inteligentes, muy sociables, parlanchines y los animales de compañía exóticos más populares del mundo. Abordamos las principales características de los loros y los cuidados necesarios para que su calidad de vida en el hogar sea óptima y se respeten sus necesidades biológicas.

¿Cómo son los loros?

El tamaño de los loros oscila generalmente entre los 30 y los 40 centímetros, tienen un característico pico curvado y, además, son muy buenos voladores y trepan con gran destreza por los árboles gracias a las garras de sus patas.

Dos señas de identidad les definen principalmente. Por un lado, su espectacular plumaje, el color predominante suele ser el verde pero algunas especies tienen otras tonalidades como el azul, el rojo y el amarillo. Y por otro, su capacidad para imitar un gran cantidad de sonidos, incluida la voz humana.

El loro y su esperanza de vida

La longevidad de estas aves es algo que se debe tener muy en cuenta antes de integrarlas en la familia. Un loro nos acompañará, de forma literal, durante toda la vida, por lo que conviene meditar mucho la decisión antes de llevárselo a casa así como nuestro compromiso a corto pero también a largo plazo con el animal. Su esperanza de vida oscila entre los 30 años de los conuros, los 50 o 60 años de los loros grises, las amazonas y las cacatúas, y los cien años de un loro guacamayo.

¿Cómo es su carácter?

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta. Los loros son compañeros muy fieles, les gusta la compañía, necesitan mucha atención y cariño, que se les hable, que se juegue con ellos... en definitiva, requieren mucha interacción. Son, por tanto, perfectas mascotas para aquellas personas que puedan aportarle esta dedicación, que sean responsables y se preocupen por procurarle una vida llena de bienestar. No hay que olvidar que en condiciones salvajes, a los loros les gusta vivir en libertad y en manadas con sus congéneres.

A veces, los loros pueden desarrollar preferencias hacia algunas personas por lo que si vive en familia hay que prestar especial atención a que muestre cariño hacia un solo miembro de ésta. Tampoco conviene que estén únicamente al cuidado de los mas pequeños de la casa, ya que se requieren ciertos conocimientos y habilidades para hacerse cargo de ellos.

¿Cómo debe ser su espacio en casa?

Lo ideal es ubicar su jaula a la altura de los ojos del propietario para que se sienta de igual a igual con él y siempre a una distancia considerable del suelo, sobre todo si se tienen otros animales domésticos como perros y gatos. La jaula no debe exponerse a las corrientes de aire (mejor colocarla lejos de ventanas y puertas) y tampoco a la luz solar directa. Para que el animal esté tranquilo conviene alejarle de zonas muy ruidosas

El lugar ideal, además, será aquel en el que se desarrolle la mayor parte de la vida familiar (generalmente el salón) para que se sienta lo mas acompañado posible. Las jaulas más recomendadas por los especialistas son las rectangulares y de unas dimensiones acordes a su tamaño: no menos de 50 centímetros para un loro pequeño y de alrededor de un metro para los más grandes.

Tengamos también en cuenta que la idea de un loro como un animal de compañía eternamente enjaulado ha pasado a la historia. Debemos considerar la jaula como un simple habitáculo, un lugar de descanso o de permanencia del animal cuando no estamos en casa o podemos controlarle.

¿Conviene que salga de su jaula?

Por supuesto, hay que dejarle salir a diario, al menos una vez durante la jornada, el mayor tiempo que sea posible y bajo supervisión para evitar que se haga daño o destroce algo

Lo importante es que se mueva, que estire las alas, que juegue y dejarle volar con libertad durante unas horas. Si se convive con otras mascotas puede ser conveniente situarles durante ese tiempo en habitaciones separadas para evitar conflictos.

La importancia del juego

A los loros les encanta jugar y además, el juego es muy positivo para su desarrollo cognitivo. Conviene que en su jaula disponga de algunos juguetes como una campana, una cuerda, perchas de madera o alguna rama. También les encanta mordisquear, triturar y destruir, por lo que les vendrá muy bien algún elemento de cartón o papel.

Para los momentos en que está fuera de la jaula le beneficiará enormemente contar, al menos, con un parque de juegos (montado según el espacio y condiciones que nos permita el domicilio) para desarrollar su habilidades físicas y mentales: saltar, escalar, colgarse con un pie o descifrar pequeños retos para conseguir una recompensa (aquí algunos ejemplos).

También se le puede preparar una bandeja de forrajeo para que pueda permanecer más tiempo fuera de la jaula y compartir momentos de calidad con la familia. Hay que tener en cuenta que en condiciones de libertar los loros dedican la mayor parte de su tiempo a forrajear (explorar, buscar, seleccionar y manipular alimentos o sustratos).

Todo en orden

El interior de la jaula debe estar lo mas limpio y cuidado posible para evitar posibles enfermedades al loro. Al menos hay que limpiar el suelo dos veces a la semana para retirar heces y restos de comida y también hacer dos veces al mes una limpieza a fondo de la jaula con algún producto desinfectante.

Enfermedades

Cuando convivimos con un loro hay que mostrar especial atención a algunas enfermedades que pueden ser muy perjudiciales para él. Sobre todo la pulmonía (generalmente producida por exponerles a corrientes de aire), las mudas anómalas de plumaje, los parásitos (que pueden producirle picores y también la caída de plumas) e infecciones internas producidas por bacterias, que generalmente entran en contacto con el animal a través de agua o comida contaminada.

¿Qué comen los loros?

La combinación perfecta de alimentos para cualquier loro la componen el pienso de calidad (existen diferentes tipos en el mercado acondicionados al tamaño y especie), las frutas y las verduras. Los expertos recomiendan que las frutas ricas en sacarosa o glucosa (plátano, melocotón, melón, mango, uvas...) solo las coman dos o tres veces a la semana. En cuanto a las verduras, pueden degustar un enorme surtido: espinacas, zanahorias, acelgas, brócoli, lechuga, rabanitos, tomate, pimiento rojo...

Sin embargo, hay una serie de alimentos que les están totalmente prohibidos como los dulces, los alimentos salados, la leche, la calabaza y patata sin hervir y, sobre todo, el aguacate (que es mortal para el loro).

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