La vacuna de Oxford prueba que es "segura" y genera anticuerpos tras un ensayo con 1000 personas

Administración de una vacuna, en una imagen de archivo.
Administración de una vacuna, en una imagen de archivo.
SIPHIWE SIBEKO / EFE

Los avances en el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus se siguen sucediendo semana a semana y este lunes le ha llegado el turno a la que desarrolla la Universidad de Oxford, previsiblemente la que podría ser desarrollada en un plazo más cercano de entre todas las que se están desarrollando a nivel internacional.

El equipo de investigación de la universidad británica han publicado este lunes los resultados de su segunda fase de ensayos clínicos con humanos, en la que han demostrado que su vacuna experimental es segura y tiene capacidad de generar anticuerpos tras probarla en 1.077 voluntarios.

“(La vacuna) ha sido segura, bien tolerada e inmunogénica, mientras que la reactogenicidad -los efectos secundarios adversos- se han reducido con paracetamol”, explican los científicos de Oxford en el artículo publicado en al revista The Lancet.

Estos resultados respaldan el inicio de la tercera y última fase de los ensayos clínicos con humanos, que de hecho ya han comenzado y que están suponiendo la inoculación de la vacuna experimental a grupos de miles de personas.

Estos ensayos están teniendo lugar en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, países, estos dos últimos, donde el mayor número de contagios permite poner a prueba la efectividad de la vacuna con mayor facilidad.

Otros proyectos también han tomado esta opción, como el del laboratorios chinos Sinopharm, que llevará a cabo la fase III en Emiratos Árabes Unidos, o Sinovac, que acudirá también a Brasil.

El equipo científico de la Universidad de Oxford, que tiene un acuerdo con la farmacéutica anglo-suiza Astrazeneca para su producción y distribución, ha defendido en varias ocasiones que la vacuna podría estar totalmente desarrollada en octubre.

Hasta el momento se han llevado a cabo ensayos con 1.077 personas y han mostrado que la vacuna produce anticuerpos y glóbulos blancos que pueden combatir el coronavirus al menos hasta el día 56 del ensayo en curso. Los resultados podrían ser mayores con una segunda dosis, según un comunicado de la propia revista, basado en un estudio de subgrupo de 10 participantes.

Basada en el virus del resfriado en chimpancés

Aunque estos resultados son prometedores, todavía es muy pronto para saber si esta vacuna ofrecerá la suficiente protección, por lo que se están produciendo ensayos más grandes. De momento en Reino Unido se ha ordenado la creación de 100 millones de dosis.

La vacuna, llamada ChAdOx1 nCoV-19, está siendo desarrollada a una velocidad mayor a lo habitual. Parte de un virus modificado genéticamente que, en origen, causa un resfriado común en chimpancés. La modificación, además de impedir que sea infeccioso para las personas, ha hecho que se parezca más al coronavirus.

Para acercarlo al coronavirus, los investigadores transfirieron las instrucciones genéticas que el coronavirus tiene para las llamadas "proteínas espiga", parte fundamental que usa para invadir las células humanas e infectarlas. De esta forma el virus utilizado en la vacuna se parece al coronavirus para que el sistema inmunitario pueda localizarlo y atacarlo.

Aunque una parte importante de la lucha contra el coronavirus se ha centrado en los anticuerpos, estos solo son una parte del sistema inmune. Los anticuerpos son proteínas producidas por el sistema inmunitario que se adhieren a la superficie de los virus para desactivarlos.

Las células T, un tipo de glóbulo blanco, son también fundamentales. Coordinan el sistema inmunitario, detectan qué células del cuerpo han sido infectadas y las destruyen. Por lo tanto, las vacunas efectivas generan una respuesta de anticuerpos y de células T.

Según destacan los investigadores, el nivel de células T llegó a su punto máximo 14 días después de la vacunación y el de anticuerpos, 28 días después. Sin embargo, el estudio aún no permite conocer cómo se produciría la inmunidad a largo plazo.

No tiene efectos secundarios peligrosos, pero al menos el 70% de las personas que participaron en el ensayo tuvieron fiebre y dolor de cabeza, aunque para los investigadores esto se solucionaría con paracetamol.

La profesora Sarah Gilbert, que dirige la investigación, se muestra precavida y afirma que "todavía queda mucho trabajo por hacer antes de que podamos confirmar si nuestra vacuna ayudará a manejar la pandemia de Covid-19, pero estos primeros resultados son prometedores".

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