La crisis también atenaza al número de capturas de palomas que realiza el Ayuntamiento de Alicante para controlar su población. En la actualidad, el Consistorio apresa anualmente a unas 2.000, «de las que cerca de un 30% están enfermas», apuntan fuentes de la Concejalía de Sanidad. Hace apenas un lustro, se capturaban 5.000 cada año.

Las batidas para la caza de estas aves las lleva a cabo el Consistorio cinco veces al año (la última ha sido en octubre). Los técnicos municipales trabajan en cerca de unas 40 zonas repartidas por toda la ciudad, aunque los principales focos donde se concentran las palomas se ubican en las plazas Calvo Sotelo, Ruperto Chapí, Navarro Rodrigo o Mercado.

En cada batida, que dura un par de días, se realiza una detonación del pólvora que lanza una amplia red para apresar a estas aves. «En cada una de ellas se suelen coger unas 400 palomas», señalan las mismas fuentes.

El objetivo de la caza de estos animales es claro. La paloma se ha convertido en un foco de transmisión de enfermedades peligrosas al ser humano, como la salmonelosis o la psitacosis. Además, sus excrementos corroen las fachadas de los edificios y el mobiliario urbano.

Se usan para cetrería

Una vez capturadas, el Consistorio las lleva al palomar sito en la antigua perrera municipal. La mayoría de ellas «se llevan a otras regiones y se usan para cetrería», indican desde el departamento municipal de Sanidad.

Un bando municipal prohíbe dar de comer a las palomas en las principales plazas de la ciudad. Se multa con 601 euros al infractor, «aunque apenas se ponen infracciones», concluyen.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE ALICANTE