Nokia
Detalles de un terminal móvil de Nokia. KANSIR

Nokia, el mayor fabricante de móviles del mundo, ha anunciado que dejará de vender terminales en Japón, con la excepción de su línea de lujo Vertu, después de haber luchado por expandir su presencia en el país. La compañía finlandesa ya había dicho que recortaría sus gastos de forma "decisiva", pues esperaba que las ventas de móviles se contrajeran el próximo año.

Japón es el cuarto mercado de móviles después de Estados Unidos, China e India. Sin embargo, sólo provee una pequeña parte de las ventas para Nokia, cuyos productos no han logrado desplazar a los sofisticados fabricantes locales.

Nuestras inversiones específicas para Japón ya no son sostenibles"

Otras compañías móviles también ven un ámbito limitado de crecimiento en Japón, donde 109 millones de clientes, un 85 por ciento de la población, ya tiene un terminal. Además se espera que los nuevos lanzamientos de modelos con más funcionalidades afecten las ventas anuales de móviles en Japón en un 20%.


"En el actual clima económico, hemos concluido que la continuación de nuestras inversiones específicas para Japón ya no es sostenible", dijo el vicepresidente de Nokia, Timo Ihamuotila, en un comunicado, donde matizó que la empresa concentraría sus negocios en Japón en la investigación, el desarrollo y en los proyectos específicos para su línea Vertu.

Las singularidad del mercado japonés ha impedido el éxito de compañías extrajeras como Samsung o LG en un país donde la mayoría de los terminales funcionan con redes 3G e incluyen características como la posibilidad de usarlos como televisores o como monederos electrónicos.

Terminales hechos a mano por 100.000 euros

Nokia, que tiene cerca una 40%del mercado global, había dicho originalmente que quería aumentar su cuota en Japón hasta una cifra de dos dígitos. Sólo logró hacerse con 0,3 por ciento del mercado de negocios local el año pasado, según el periódico Nikkei.

En vez de apostar por la expansión global, se concentrará en la gama de lujo Vertu, una línea fundada en 1998, que comercializa terminales hechos a mano, con gemas incluidas y cuyos precios alcanzan entre los 3.500 y 100.000 euros.