Urkullu y Sánchez, obligados a entenderse en el País Vasco y Madrid

El candidato a la presidencia del País Vasco por el PNV, Iñigo Urkullu atiende a los medios la tarde del domingo electoral.
El candidato a la presidencia del País Vasco por el PNV, Iñigo Urkullu atiende a los medios la tarde del domingo electoral.
LUIS TEJIDO / EFE

Con más del 99% escrutado, el lehendakari saliente y actual candidato a la presidencia del gobierno vasco por el PNV, Iñigo Urkullu se ha impuesto en las elecciones autonómicas del País Vasco con 31 escaños y rozando el 40% de los votos, un resultado que mejora en dos escaños el obtenido por la formación nacionalista en 2016 pero que queda lejos de los 38 necesarios para gobernar sin socios.

El dictamen de las urnas obliga al PNV a buscar apoyos para lograr la investidura y todas las miradas están puestas en el PSOE, partido con el que han gobernado conjuntamente estos cuatro últimos años en la comunidad vasca y a quienes facilitaron la presidencia del Gobierno central con el voto favorable de sus seis diputados.

Por tanto PSOE y PNV están condenados a entenderse tanto en Madrid como en el Vitoria (sede del Parlamento vasco) para lograr sus objetivos, máxime cuando los socialistas necesitan apoyos para sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado cruciales para hacer frente a la reconstrucción económica tras las duras consecuencias causadas por la pandemia en la economía.

La formación nacionalista dio su apoyo al Gobierno en las siete votaciones sobre el estado de alarma que se han celebrado en el Congreso, pero el acercamiento del PSOE a Ciudadanos para sacar adelante las dos últimas prórrogas generó cierta inquietud en las filas del PNV, que ven a Ciudadanos como una fuerza antagónica a sus intereses.

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