Tres casos que explican cómo una reunión puede provocar un rebrote

Clientes en una terraza de Palma.
Clientes en una terraza de Palma.
Isaac Buj

Las reuniones de varias personas siguen siendo un peligro para los rebrotes. Mantener la distancia física y el uso de mascarilla son fundamentales en las actuales circunstancias. Estos encuentros se convierten en eventos suprepropagadores. La BBC recoge tres ejemplos en los que encuentros o reuniones fueron la causa de rebrotes.

Para ello, contaron con la opinión de Abraar Karan, médico e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, que examinó tres casos diferentes ocurridos en Estados Unidos. Karan explica que un evento superpropagador es aquel en el que el número de casos de contagio es desproporcionadamente alto en comparación con la transmisión general.

El cumpleaños

El 30 de mayo, una familia de Texas, los Barbosa, celebró un cumpleaños con 25 personas. El anfitrión estaba infectado sin saberlo. A finales del mes siguiente, ocho miembros de la familia y otros 10 amigos habían contraído el virus. Frank, el abuelo de la familia, murió a causa del virus. Además, su esposa y una tía fueron al hospital.

Según Karan, "si estás en una fiesta de cumpleaños, hay mucho contacto. También hay personas que hacen cola para usar el baño", lo que a su juicio los pone juntos en sitios pequeños donde la distancia física es imposible. Además, en estas fiestas se come y se bebe, por lo que los invitados se quitan la mascarilla. Si lo que se bebe es alcohol, el distanciamiento físico se ignora por olvido o desinhibición.

El restaurante

El 8 de junio, el restaurante Harper's Restaurant y Brew Pub, en Lansing Michigan, reabrió tras semanas de cierre por la cuarentena. Aunque redujeron su aforo hasta los 225 clientes, el 2 de julio, menos de un mes después, el restaurante ha sido origen de 152 infecciones. De ellas, 128 pertenecen a clientes que estuvieron en el local y el resto, contactos cercanos de estos. 

Según Karan, en los restaurantes las gotas bucales se transmiten entre los invitados cuando comen, mastican o hablan sobre todo si están sentados cara a cara. Si hay música, alzan la voz, lo que puede favorecer aún más la transmisión. Y el aire acondicionado puede contribuir a propagar las gotas. El doctor Karan cree que bares y restaurantes son lugares de alto riesgo.

El coro

En marzo, 61 miembros de un coro del condado de Skagit, en el estado de Washington, se juntaron en un ensayo. Uno de los cantores tenía síntomas parecidos a un resfriado. Días después, 53 cantantes habían contraído el virus y dos de ellos murieron.

En este caso, Karan destaca el hecho del canto como factor determinante. Cuando se canta, se expulsan gotas de la boca y la nariz, y si además respiran fuerte, producen más aerosol, más gotas pequeñas que flotan.

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