¿Qué contienen las vacunas?

Es la vacuna más extendida en todo el planeta, ya que un 89% de los niños de un año de todo el planeta han podido recibirla en 2018.
Vacuna.
Pixabay/WikiImages

Las vacunas son preparaciones compuestas por microorganismos muertos, atenuados o derivados desarrolladas para generar inmunidad frente a una enfermedad concreta mediante la producción de anticuerpos. Así, el estímulo inmunitario producido por las vacunas "pretende simular la infección natural, generando una respuesta inmunitaria específica en el sujeto, con el fin de protegerlo en ulteriores exposiciones al microorganismo", destaca el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP). 

Todos estos compuestos son sometidos a rigurosos ensayos clínicos y pruebas antes de ser comercializados, por lo que ofrecen completa seguridad, tal y como indica la OMS. "La mayoría de las reacciones son leves y temporales, tales como el dolor en el lugar de inyección o la febrícula", siendo mucho más fácil "padecer lesiones graves por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna".

Estas preparaciones contienen diferentes elementos encargados de proporcionar protección frente a una enfermedad y de mantener la seguridad y la duración de la vacuna. De esta manera, el diseño y composición de cada una será diferente dependiendo del tipo de enfermedad que se quiera combatir. Así, existen varios tipos de vacunas según la forma del antígeno que contenga: 

  • Vacunas de virus vivos, pero atenuados.
  • Vacunas inactivadas: utilizan microorganismos muertos.
  • Vacunas de subunidades, recombinantes, polisacáridas y combinadas: utilizan partes específicas del microorganismo que origina la enfermedad como la proteína o el azúcar. 
  • Vacunas con toxoides: utilizan una toxina o sustancia nociva fabricada a partir del antígeno que causa la enfermedad.

¿Cuáles son los componentes de una vacuna?

Los principales componentes o ingredientes de una vacuna son los antígenos y los coadyuvantes. En primer lugar, se introducen pequeñas cantidades de los microorganismos inactivos o atenuados (antígenos) que producen la enfermedad. 

Por su parte, los coadyuvantes son compuestos que se incorporan a las vacunas inactivadas "para aumentar la inmunogenicidad de los antígenos o prolongar su efecto estimulador", destaca el Comité Asesor de Vacunas de la AEP. Algunos de los más utilizados para la preparación de vacunas son "sales de aluminio (DTPa, hepatitis A, neumocócica conjugada), MF59 (escualeno) (gripe), AS04 (hepatitis B, VPH) o virosomas (gripe)". 

Otros de los elementos que ayudan a que las vacunas mantengan su seguridad y duración son los siguientes:

  • Líquido de suspensión. "Solución salina, agua destilada o en ocasiones productos derivados de los cultivos necesarios para la obtención de las vacunas", destaca el Comité de la AEP. 
  • Preservantes, estabilizantes y antibióticos. "Sustancias utilizadas para estabilizar los distintos componentes de la vacuna o para impedir la contaminación por otros microorganismos o la degradación de la vacuna". Algunos de ellos son: gelatinas, aminoglucósidos, polimixina B, formaldheído. 

Uno de los conservantes que ha creado más controversia ha sido el tiomersal, "un compuesto que contiene etilmercurio y se utiliza para evitar el crecimiento de bacterias y hongos en algunas vacunas inactivadas que se suministran en viales multidosis", destaca la OMS, desde donde añaden que no supone ningún riesgo para la salud.

No obstante, la mayoría de vacunas no contienen este componente. "Desde el año 2002, con la excepción de algunas vacunas antigripales en sus presentaciones multidosis, las vacunas infantiles comercializadas en Europa y EE. UU. carecen de tiomersal en su composición", subraya el Comité Asesor de Vacunas de la AEP.

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