Restricciones de voto, aumento de brotes... Termina la campaña con la amenaza de una elevada abstención

Turistas con mascarillas en la Playa de las Catedrales en Ribadeo, Lugo.
Turistas con mascarillas en la Playa de las Catedrales en Ribadeo, Lugo.
Eliseo Trigo / EFE

A pocas horas para que se abran este domingo las urnas electorales en Galicia y País Vasco, los brotes de ambas comunidades amenazan con una elevada abstención por el miedo al contagio. Este viernes termina la campaña electoral y coincide, además, con el levantamiento del confinamiento en la mayor parte de la comarca de A Mariña, aunque en Burela, que concentra cerca del 80% de los contagios, se endurecerá el confinamiento y los municipios de Viveiro, Xove, Cervo, Foz, Barreiros y Ribadeo solo podrán desplazarse entre dichos municipios.

Los casos activos vinculados al foco de la comarca lucense ascienden ya a 192 tras detectarse 17 en las últimas horas. Feijóo, candidato a la reelección y a igualar el récord de Manuel Fraga, es el que más teme las consecuencias de una elevada abstención, que ya en 2016 se situó en el 46,37% y que puede hacer peligrar la mayoría absoluta que prevén las encuestas y beneficiar a la oposición. 

Además, la caída de 20 puntos en la participación de las elecciones municipales francesas ha hecho encender aún más las alarmas, por lo que el candidato popular apela al voto de los ciudadanos. Como él mismo advirtió en un mitin el pasado 5 de julio, la abstención es "un voto directo al multipartito", la posible coalición de partidos de izquierda a la que recrimina su "inexperiencia" y que solo es un "experimento".

Por eso, ha avisado reiteradas ocasiones durante su campaña contra el peligro de quedarse en casa, porque no se trata solo de que el PP gane, sino que lo haga por mayoría absoluta, para que "nos dejen gobernar por imperativo legal". Por su parte, desde la oposición quieren aprovechar ese miedo contra el presidente de la Junta. 

Diez de los 14 alcaldes de A Mariña -los cuatro restantes son del PP- le han solicitado formalmente que se suspenda la votación en la comarca, que representa el 20% de la provincia de Lugo. En un comunicado conjunto, aseguran que es la "única forma posible de que se garantice el ejercicio del voto en condiciones seguras y legales" y apelan a la salud no solo de los votantes sino de los miembros de las mesas.

"Notable" aumento de renuncias para formar parte de las mesas

Precisamente las juntas electorales han registrado un "notable" aumento de renuncias para formar parte de las mesas en A Mariña respecto a la cita con las urnas de 2016, pues si entonces habían sido 150 las registradas, ahora, con la comarca lucense afectada por un brote de la pandemia, son 240, según las cifras aportadas este jueves, por lo que puede aumentar hasta el mismo domingo.

En el País Vasco, en 2016 la abstención se situó en el 39,98% y aunque también hay un brote de coronavirus destacado en Ordizia que suma ya 58 afectados, las críticas a Urkullu por continuar con la cita electoral no se han escuchado, por lo que, si hay un aumento de la abstención por el miedo al virus, puede no ser tan acuciado como en Galicia.

La última medida conocida este viernes de cara al 12-J es la prohibición de votar a los ciudadanos vascos que hayan dado positivo en la prueba PCR en los últimos 15 días. Tampoco podrán acudir las personas que estén a la espera de un test o aquellas que presenten síntomas.

Sin embargo, el voto por correo puede salvar las cifras de participación, ya que 76.907 gallegos y 125.255 vascos lo han solicitado para esta cita electoral, lo que supone un incremento del 52% en Galicia y del 140% en Euskadi respecto a las elecciones de 2016.

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