Qué hacer y qué no hacer si tienes que llevar muletas

  • Colocar la parte posterior de la rodilla en la empuñadura puede causar lesiones.
  • Aunque se pueden subir y bajar escaleras, es preferible optar por el ascensor.
Muletas
Un mal uso de las muletas puede provocar dolencias y lesiones.
GTRESONLINE

Cuando tenemos una lesión en una pierna o un pie puede que sea necesario que utilicemos muletas. Sin embargo, ¿qué podemos hacer y qué no con ellas? Para evitar lesiones y acelerar la recuperación de la lesión que tengamos, conviene saber cómo debemos utilizar bien este elemento de apoyo.

¿Qué hacer con las muletas?

Para un uso cómodo de las muletas, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid nos aconseja que la empuñadura quede al nivel de la cadera y que el codo esté ligeramente flexionado. Esto es necesario para evitar que se nos sobrecarguen los brazos, hombros y cervicales.

Además, en el momento de caminar, adelantaremos las dos muletas mientras situamos la pierna lesionada entre ellas. Después, podremos poner la pierna sana para avanzar. Esto es muy importante, ya que la intención es que la pierna que está mal no se sobrecargue.

¿Qué ocurre si solo utilizamos una muleta? La debemos colocar en el lado contrario a la lesión y ligeramente hacia fuera. De esta manera, tendremos un punto de apoyo más estable que nos permitirá caminar sin problemas. En ocasiones, podemos olvidarnos de esto, lo que puede pasarnos factura. Podemos caernos, agravar la lesión y retrasar la curación de la misma.

Con las muletas también podemos subir y bajar escaleras. El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid nos recomienda subir la pierna sana y, después, una o dos muletas seguidas de la pierna que tenemos lesionada. Para bajar las escaleras la situación es diferente. Primero debemos poner las muletas en el escalón y, después, bajar la pierna lesionada seguida de la sana. De esta forma, podremos bajar sin ningún tipo de problema.

Además de todo esto, las muletas a veces resultan muy prácticas para pequeñas acciones de la vida diaria. Nos pueden servir para cerrar puertas o acercar objetos sin necesidad de movernos. En el momento en el que no las utilicemos debemos dejarlas en un lugar que no molesten y siempre de pie.

¿Qué no hacer con las muletas?

Aunque con las muletas podemos subir y bajas escaleras, conviene que no abusemos de esto. Es preferible que utilicemos un ascensor para evitar tener que forzar tanto las piernas como los brazos. Esto nos puede provocar dolores que es importante que hablemos de ellos con nuestro fisioterapeuta.

Asimismo, desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid recomiendan que nunca apoyemos la parte posterior de la rodilla en la empuñadura de las muletas. Esto puede que lo hagamos cuando estamos en una cola o porque necesitamos tener una mano libre para manipular algo. Aunque parece una postura inofensiva, la zona posterior de la rodilla es delicada y pueden aparecer dolencias y lesiones si hacemos esto.

Las muletas tienen una función de apoyo para que podamos desplazarnos al mismo tiempo que la lesión de nuestra pierna se cura. Sin embargo, su uso inadecuado puede ser contraproducente. Aconsejamos realizar estiramientos con frecuencia para evitar que los músculos se tensen y prestar atención a determinados hábitos como colocar la parte posterior de la rodilla sobre la empuñadura de las muletas.

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