Seis años de cárcel por agredir sexualmente a su exnovia y tirarla por la escalera

El acusado de agredir sexualmente, amenazar y tirar por la escalera a su expareja porque no aceptaba que hubiera roto con él ha aceptado este jueves los hechos que le atribuía la Fiscalía y una pena de seis años y un día por agresión sexual.
Juzgados de Oviedo.
Juzgados de Oviedo.
EUROPA PRESS - Archivo

Fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 11 años de prisión, al atribuirle también un delito de amenazas que, tras un acuerdo de las partes, ha sido absorbido por el de agresión. Además se retiró el delito de lesiones.

Además de los seis años de cárcel, se le ha impuesto una pena de 10 años de prohibición de comunicación y aproximación y 5 de libertad vigilada y la indemnización a la víctima con 15.000 euros.

El ahora condenado procesado mantuvo una relación de pareja, sin convivencia, con la víctima, durante un año y medio aproximadamente y que finalizó a mediados del verano de 2016 por decisión de ella.

El hombre nunca aceptó la ruptura y seguía llamándola y presentándose en su casa con cualquier pretexto. La situación fue empeorando y, cuando el 10 de septiembre de 2016 el procesado la llamó para verla, la mujer se negó, diciéndole que prefería permanecer en su domicilio, en Teverga, donde vive con sus tres hijas, fruto de un matrimonio anterior, cuando en realidad había planeado irse a unas fiestas en Lena con una amiga.

En estas circunstancias, entre las 04.30 y 05.00 horas del 11 de septiembre de 2016, el condenado se personó en la vivienda de la mujer insistiendo en que le abriera, negándose a ello una de las hijas menores que, muy asustada, le dijo que su madre no estaba en casa, llamándola, a continuación, para avisarla.

Cuando la mujer regresó a su domicilio con una amiga, se encontró con su expareja, quien le recriminó y pidió explicaciones por haberse ausentado de la vivienda. Ella subió al piso para calmar a su hija, en tanto que el procesado se quedó hablando con su amiga, alterándose nuevamente al advertir una llamada proveniente de un amigo, a quien el procesado no conoce y relaciona con su expareja.

En el momento en que la situación parecía calmarse, la amiga se fue del lugar y la denunciante entró en el portal, seguida por el procesado, quien le dijo: "Ahora vamos a hablar", "¿con quién estuviste?". A continuación, le exigió que se quitara la ropa o la molía a palos. Ella se negó, comenzando a llorar, rogándole que no le hiciera eso. No obstante, el procesado, mostrándose impasible ante sus súplicas, la agredió sexualmente.

Seguidamente le dijo que si se enteraba que estaba con otro hombre la mataría, abandonando el lugar. Horas más tarde la llamó por teléfono pidiéndole perdón, convenciéndola para que no le denunciara, cosa que, en un principio, logró. Sin embargo, sobre las 22.00 horas del 15 de septiembre, el procesado la volvió a llamar por teléfono, insistiendo para reanudar la relación. Durante la conversación, como llamaban al timbre del portal, el procesado supuso que se trataba de un amigo de la expareja, por lo que se presentó inmediatamente en la vivienda exigiendo verle.

Cuando la mujer le dijo que no estaba, la agarró por los hombros y la empujó escaleras abajo, golpeándose contra la pared. La denunciante sufrió hematoma en el codo izquierdo y ansiedad, que curó en 10 días.

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