Bolsonaro insiste en automedicarse contra la COVID-19: "A los que están contra la hidroxicloroquina, lamento decirles que estoy bien"

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.
JOEDSON ALVES / EFE
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en una imagen de archivo.
JOEDSON ALVES / EFE

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha vuelto a insistir en automedicarse con hidroxicloroquina, un fármaco cuya viabilidad para combatir el coronavirus ha quedado en entredicho.  "A los que van en contra de la hidroxicloroquina, pero no dan otras alternativas, lamento informales que estoy muy bien usándola y con la gracia de Dios viviré aún por más tiempo", ha asegurado este miércoles en un mensaje que ha publicado en Twitter. 

El mandatario brasileño ha afirmado, además, que ningún país del mundo ha preservado la vida y los empleos como Brasil sin propagar el pánico ante la pandemia del coronavirus, aunque en el gigante sudamericano cerca de 68.000 personas han muerto de COVID-19 y más de 1,6 millones están infectadas.

"Ningún país del mundo ha hecho como Brasil. Preservamos vidas y trabajos sin propagar el pánico, lo que también conduce a la depresión y la muerte", ha señalado Bolsonaro.

"Combatir el virus no podía tener un efecto colateral peor que el propio virus", ha agregado al insistir en su crítica a las medidas de distanciamiento social impuestas por Gobiernos regionales para intentar frenar la pandemia y que provocaron una crisis económica.

Brasil es el segundo país del mundo con mayor número de víctimas y casos confirmados, tan solo por detrás de Estados Unidos, y continúa posicionándose como uno de los focos globales de la pandemia y el principal epicentro de la COVID-19 en Latinoamérica.

El mandatario brasileño, de 65 años y un fuerte negacionista de la gravedad de la pandemia, gobierna aislado en el Palacio de la Alvorada desde el martes, tras dar positivo para COVID-19.

Bolsonaro es uno de los pocos líderes mundiales que considera que el nuevo coronavirus es una simple "gripecita" y que no ofrece peligro sino a la población mayor de 65 años o a quienes tienen enfermedades de riesgo.

Por eso, siempre ha censurado las medidas de confinamiento social impuestas por los mandatarios regionales desde la llegada de la pandemia a Brasil que, según él, impiden que la gente pueda salir a "ganarse el pan" y que "Brasil salga adelante".

"Nuestro Gobierno atendió a todos con recursos y medios necesarios pero, además, creamos medios para preservar empleos y auxiliamos con cinco cuotas de 600 reales (unos 113 dólares) a un universo de 60 millones de informales/invisibles", ha dicho al referirse al subsidio de emergencia que el Gobierno ha distribuido entre los más afectados por la paralización de actividades.

Bolsonaro ha sido uno de los principales contradictores a la emergencia de la pandemia y, pese a las medidas de distanciamiento sugeridas por la propia Organización Mundial de la Salud, se ha paseado en multitud de ocasiones por varios barrios de Brasilia para conversar con los vecinos, muchas veces sin mascarilla, que es obligatoria en la capital del país.

También ha participado en varias protestas a favor de su Gobierno y en las últimas dos semanas ha viajado a otras ciudades de Brasil y sostuvo diversidad de encuentros en los que no cumplió el mínimo de recomendaciones.

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